Comienza el Año en la Palabra

Comienza el Año en la Palabra

Para tener un Tiempo Devocional Efectivo...

Antes de comenzar:  

       • Escoge un horario en el que tengas tiempo suficiente para estar a solas con Dios. La duración del     devocional depende de ti y de los horarios que tengas en tu día.  Escoge un lugar tranquilo y sin distracciones para que puedas concentrarte en tu devocional.   

¿Cómo estudiar la Palabra de Dios? 

1. Ora y pídele a Dios que hable a tu vida a través de lo que vas a Leer. Que pueda estar abriendo tu entendimiento para Su Palabra (Efesios 1:17-19). Puedes tener un tiempo de alabanza y adoración en este punto. Para ello utiliza tu himnario, tu libro de coros, un CD de música cristiana, etc. y prepara tu corazón para la Palabra y el tiempo con el Señor.  

2. Lee el Pasaje – En primer lugar, averigua cuál es el contexto: En qué libro se encuentra, cual es la finalidad del libro y qué dicen los versículos inmediatamente anteriores y posteriores. Después, lee el versículo o el pasaje que vas a estudiar con detenimiento varias veces. Fíjate en las palabras que conectan los versículos, en las palabras que se repiten y, en general, toma nota de aquellas partes que llaman tu atención. Si cuentas con algún comentario o diccionario bíblico, busca las palabras y su significado. Si no, puedes ir a la concordancia de Tu Biblia, buscar el término y leer otros versículos en los que aparece para que tengas una mayor perspectiva de lo que significa.  

 3. Haz las siguientes preguntas para sacarle todo el jugo al versículo: 

  • ¿Quién está hablando? 
  • ¿Qué está diciendo? 
  • ¿A quién se lo está diciendo? 
  • ¿Dónde sucede la acción? 
  • ¿Cuándo, en qué momento se ubican estos versículos? 
  • ¿Qué personajes aparecen? 
  • ¿Por qué y para qué se escribieron estos versículos?  

4. Piensa cómo puedes aplicar lo que has aprendido a tu vida diaria. 
Ese es el objetivo principal de hacer un devocional – aplicar la verdad bíblica a nuestra vida diaria. No ser sólo “oidoras” sino “hacedoras” (Santiago 1:22). Para ello puedes preguntarte:

  • ¿Hay algún mandamiento para obedecer? 
  •  ¿Hay alguna advertencia o algo que deba evitar? 
  • ¿Me está mostrando algún pecado que deba confesar o algo que debo cambiar? 
  • ¿Qué puedo aprender sobre Dios en este pasaje?   
  • ¿Hay alguna promesa en la que deba confiar?  
  • ¿Hay algún ejemplo que pueda seguir?  
  • ¿Qué puedo aprender de este pasaje? ¿Cómo puedo ponerlo en práctica? 
  • ¿Cómo se relaciona este pasaje con mi vida? 

5. Memoriza un Versículo que hable Especialmente a tu Vida 

Escribe un versículo que te haya hablado especialmente en una tarjeta, un cuaderno o un pedazo de papel. Llévalo contigo durante el día, léelo a menudo e intenta memorizarlo. Puedes ponerlo en un sitio visible para ir leyéndolo durante el día: en la nevera, sobre el fregador, en el baño... donde puedas verlo continuamente.   

Déjame explicarte también el sencillo (y tremendamente efectivo) método de estudio que usamos en Ama a Dios Grandemente para hacer nuestros estudios diarios de la Palabra de Dios:

Escritura - Escribe los versículos. Te sorprenderás de lo que Dios te revelará solo con tomarte el tiempo de escribir lo que estás leyendo. 

Observaciones – Anota lo que ves en los versículos que estás leyendo, los datos como la audiencia, repeticiones de palabras, significados de términos, personajes…

Aplicaciones – Piensa en cómo puedes aplicar el versículo de hoy a tu vida. ¿Qué has aprendido de Dios con ese versículo? ¿De qué manera te habla el versículo a ti? ¿Qué te está diciendo Dios en el día de hoy? ¿Cómo puedes aplicar lo que acabas de leer a tu vida personal? ¿Qué cambios necesitas hacer? ¿Hay alguna acción que debas realizar?

Oración - Ora teniendo en mente las cosas que has aprendido. Si te ha revelado algo durante tu tiempo en Su Palabra, dale gracias. Si te ha revelado algún pecado en tu vida, confiésalo. Y recuerda, Él te ama. 

Tomado de: El Viaje de una Mujer
 


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