REFLEXIONES

Las Armas de un Intercesor


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Salmo 18

1. Sabe quién es su Dios. v 2
“Alto refugio” Evoca la figura de un águila, que hace su refugio en lo más alto de la peña. Un intercesor tiene que interceder en un lugar seguro, en la seguridad de su posición en Cristo. Es su fortaleza, la oración refleja que Dios conoce.
“Te amo” No es una relación académica, fría, impersonal, es una relación intima de amor. Una intercesión arranca con el carácter de Dios, con su poderío, esto pone a los demonios a huir. Que se nos agoten los símiles  para describirlo a él de lo que significa para mí.

2. Cree en sus oraciones. v 3,6
Invoqué y oyó, doy testimonio de que El oye.
Tener seguridad de que va a recibir. El que ora es el que cree. El intercesor debe contagiar una fe profunda.

3. El arma más poderosa contra el enemigo es una vida de integridad. v 20-22
Ningún ser humano se justifica delante de ti, el intercesor se presenta delante de la justicia de Jesús. El intercesor sabe que entra al lugar santísimo por la sangre del Cordero, antes de interceder debo examinar mi vida y confesar. Tener claro la obra de Cristo en mi vida. Integridad no es no pecar, integridad es confesar mi pecado, arrepentirme, apartarme y vivir de la gracia en Cristo Jesús.

4. Sabe que el poder de la guerra viene del Señor v 33-34
Nos ciñe de poder, fortalecidos en el poder del Espíritu Santo. El intercesor debe estar recibiendo adiestramiento continuo, un intercesor debe aprender a orar con la Escritura, esto nos hace crecer en discernimiento.

5. No claudica hasta ver la victoria.
Tiene discernimiento y se mete en oración y ayuno hasta ver la respuesta. Hasta someterlos bajo los pies y la autoridad que Cristo le ha delegado. Como intercesores somos cabeza y no cola. Efesios 1:20-23

Dios espera que cada una de nosotras tome en serio el papel que nos ha regalado como intercesoras, que seamos mujeres que cubrimos en oración nuestras familias, amigos y todo lo que nos rodea… No pierdas más tiempo… convierte en martillo y arma de guerra en las manos de Dios.

Tomado de Taller de Intercesores. Pastor Rubén Darío Ramírez



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