Razones por las que No Leemos la Biblia

Razones por las que No Leemos la Biblia

Lo has vuelto a hacer.

Has comenzado el año con un montón de propósitos, entre ellos, el de pasar más tiempo con Dios y leer tu Biblia todos los días.

Pero en estos 15 días que llevamos de 2018 has conseguido abrirla un par de veces. El desánimo se ha vuelto a apoderar de ti, tu Biblia se ha vuelto a llenar de polvo y esos buenos propósitos los guardas en un cajón hasta el próximo diciembre.

Y esto no solo se aplica a la lectura de tu Biblia. Nos pasa lo mismo con nuestro tiempo de oración, con la asistencia a la iglesia, el servicio cristiano, el trabajo en el ministerio… con todo lo que tiene que ver con nuestra relación con Dios. ¡No tiene por qué ser así!

Déjame darte hoy algunas de las razones más comunes por las que dejamos de leer la Biblia y pasar tiempo con Dios y algunas claves para que eso no suceda.

1. Estoy Ocupada

¡Lo sé! Yo también, te lo aseguro. Las mujeres vivimos ocupadas: Trabajo, hogar, hijos, estudios, ministerio… la lista es interminable. Nuestras horas están llenas de actividad y responsabilidades.

Ahora, déjame decirte que siempre sacamos tiempo para otras cosas. ¿Cuánto tiempo pasas en Facebook, en Instragram o en Pinterest? ¿Cuánto tiempo pasas hablando por teléfono? ¿Cuánto tiempo pasas viendo la tele? A veces demasiado.

No digo con esto que el creyente deba tener una vida espartana en la que no pueda tener tiempos de ocio ni de, simplemente, no hacer nada. No, para nada. Lo que intento señalar es que, en realidad, nuestro problema tiene que ver con prioridades y… ganas.

¿Cómo superar el obstáculo de la falta de tiempo? Introduce el tiempo con Dios en tu agenda. No esperes a que suceda sin más. Decide en qué hora del día vas a tener ese tiempo de lectura y de comunión con Dios y cúmplelo como si fuera una cita profesional. Empieza con 10-15 minutos y ve incrementando el tiempo a medida que vayas haciendo un hábito de tu lectura diaria.

2. Ya he Leído los mismos Pasajes Una y Otra Vez

Probablemente. Hasta nuestros hijos conocen la mayoría de las historias de la Biblia. Quizás la hayas leído entera varias veces y todo lo que lees te resulte familiar. Pero eso no significa que Dios no pueda usar esos mismos pasajes para hablar a tu vida en las circunstancias que estés viviendo. La Palabra de Dios es viva y eficaz y Dios utiliza los mismos versículos para hablarte de maneras distintas en situaciones diversas.

¿Cómo superar el obstáculo de la “repetición”? No leas la Biblia de la misma manera en la que lees una novela. Busca siempre en oración la manera de aplicar lo que estás leyendo a tu vida y a lo que estás viviendo en este momento. Recuerda que lo importante no es conocer las historias, sino saber cómo aplicarlas a nuestra vida y escuchar lo que Dios tiene para decirnos a través de Su Palabra.  

3. No sé por dónde Empezar

¿Leer desde Génesis a Apocalipsis? Solamente de pensarlo ya te sientes abrumada. Puede parecer una tarea imposible de realizar. Pero no lo es.

¿Cómo superar el obstáculo de no saber qué leer? Busca planes de lectura o temas de los que quieras estudiar específicamente. Los primeros de enero publiqué un plan de lectura que puedes ver aquí. También en Ama a Dios Grandemente te ofrecemos planes de lectura que puedes seguir para no perderte en la lectura de la Biblia. Puedes buscar también en una concordancia versículos que se relacionen con un tema específico que quieras estudiar: humildad, enojo, matrimonio…

4. No la Entiendo

Es verdad. Hay pasajes difíciles de entender en la Biblia. Los que más me cuestan a mí tienen que ver, generalmente, con profecía, como los pasajes que se aplican a la primera o a la segunda venida de Cristo.

Pero recordemos que el Espíritu Santo nos guía y nos ayuda a comprender lo que estamos leyendo (2 Corintios 2:6-13), no estamos solas en ese proceso.

¿Cómo superar el obstáculo de no comprender la Biblia? Ora cada vez que vas a leerla para que el Señor te guíe a través del Espíritu a comprender lo que estás leyendo. Estudia la Biblia junto a otros creyentes uniéndote a un grupo de estudio en tu iglesia o a un grupo en línea. Busca comentarios, libros con devocionales o estudios bíblicos guiados en los que puedas apoyarte en tu lectura personal.

5. Me Distraigo mucho cuando Intento Leer

Cuando decides pasar tiempo con Dios, te sientas en tu lugar favorito, sacas tu Biblia, tu cuaderno, tu bolígrafo, tienes a mano todos los libros devocionales, comentarios y materiales de apoyo que necesitas y, en el momento de comenzar…te acuerdas de que tienes que poner la lavadora, te viene a la mente la reunión que tienes ese día o te das cuenta de que te falta un papel importantísimo que tienes que llevar al banco hoy. O se te ocurre buscar música para acompañar tu tiempo devocional o chequear el teléfono “solo un momento” y se te van los 30 minutos que tenías destinados a estar con Dios en listas de reproducción y mensajes importantes.

Lo digo mucho, pero no me cansaré nunca de hacerlo: Los creyentes estamos inmersos en una tremenda batalla espiritual. Cuanto más alejada estés de Dios y de Su Palabra, más oportunidades tendrá el enemigo de tu alma de mantenerte inactiva para el Reino de Dios y de que no uses los dones y talentos que Dios te ha dado para Su gloria.

¿Cómo superar el obstáculo de las distracciones? Recuerda en todo momento que ese tiempo con Dios es necesario para tu alma, tan necesario como el aire que respiras. Recuerda también que, cuando decides pasar tiempo con Dios, entras en una lucha espiritual. Ora para que el Señor te ayude a mantenerte enfocada. Ten siempre a mano todo lo que necesitas para tu tiempo con Dios y no te pongas a inventar a última hora. ¿Se te ocurre buscar un devocional en Youtube o música para tener un tiempo de adoración? No lo hagas durante el tiempo que has separado para Dios, hazlo durante el día y tenlo listo para el día siguiente.

"Ejercítate para la piedad; porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera." 1 Timoteo 4:7-8

Todo lo que tiene valor en esta vida cuesta. Es necesario esforzarse y perseverar. ¿No has conseguido forjar el hábito de leer la Biblia todos los días? ¡No te rindas! Sigue intentándolo. Va a ser de provecho para tu vida.

Tomado de: El viaje de una Mujer, Edurne


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