Nuestra Dieta Espiritual. Max Lucado

Nuestra Dieta Espiritual. Max Lucado

 

Pero no cabe duda de que están mejor educados acerca de sus cuerpos físicos en la tierra.

Las dietas y la nutrición son dos de los temas más candentes, y la fuente de una industria de miles de millones de dólares. Se concentran mucho más en la largura de la vida o en la prevención de las enfermedades. Declaran que los niveles de energía, estabilidad emocional y aun la claridad de los pensamientos pueden ser dramáticamente afectados por lo que comemos.

 

Alimento para nuestro Ser Espiritual

No obstante, necesitamos más que una dieta balanceada para estar completamente sanos. Aún cuando tenemos una estructura física compleja, ¡Somos esencial y principalmente seres espirituales! Esto es lo que nos separa del reino animal, ya que los animales no tienen naturaleza espiritual.

De la misma manera que para lograr una buena salud y un buen crecimiento en el reino corporal es críticamente necesaria una adecuada y bien balanceada dieta, nuestra parte espiritual necesita del alimento espiritul adecuado.

Por eso Dios pronunció estas palabras a través del profeta Isaías:

¡Vengan a las aguas todos los que tengan sed!
¡Vengan a comprar y a comer los que no tengan dinero!
Vengan compren vino y leche
Sin pago alguno.

¿Por qué gastan dinero en lo que no es pan, y su salario en lo que no satisface?

Escúchenme bien, y comerán lo que bueno, y se deleitarán con manjares deliciosos (Isaías 55: 1-2).

Aun cuando hay un consenso general en la Biblia de que sólo la salvación a través de Jesucristo satisface el anhelo espiritual que tenemos, hay una aplicación más especifica de estas referencias en este pasaje.

Nuestro hombre espiritual solo puede alimentarse cuando participamos de la Palabra de Dios y recibimos la renovación que viene del Espíritu Santo.

Estas palabras se refieren a un importante principio espiritual del que nadie esta exento. Así como el problema físico son el resultado de dietas impropias y deficiencias vitamínicas, los problemas espirituales frecuentemente son el resultado de estar espiritualmente subalimentados. Así como la diabetes, el colesterol alto y un montón de otros problemas pueden tratarse con un cambio de dieta, numerosas cosas se pueden acomodar en nuestras vida como cristianos cuando seguimos un simple pero radical cambio de dieta. También es verdad en el reino espiritual, pero muchos creyentes viven en un estado de negación de la causa real de sus problemas.

Es probable ser un cristiano nacido de nuevo en el sentido bíblico de la palabra, y al mismo tiempo estar débil y enfermo por una mala alimentación espiritual. Esto explica bastante la falta de gozo, semidepresión e infructuosa vida de muchos creyentes hoy. Creo que es una causa fundamental de la ascendente estadística de divorcio entre los cristianos y el crecimiento de la carnalidad a través de la tierra.

¿Cómo podemos pelear y permanecer fuertes ante nuestro enemigo Satanás cuando nuestros signos vitales espirituales están peligrosamente bajos? ¿Cómo puede una Iglesia producir un impacto positivo en su comunidad cuando ni siquiera puede reunir a sus miembros para orar?
Uno de los secretos de la iglesia y el pueblo que Dios bendice es que entiende y sigue las directivas que el Señor mismo dio para que mantuviera la fortaleza y vitalidad espiritual.

¡Como vamos a ser diferentes de lo que comemos ¡ ¿ Como puede la gracia de Dios obrar poderosamente en nosotros cuando nos privamos del alimento que él a preparado para nuestra alma? ¡Solo un tercio de los que asisten a la iglesia, cristianos profesantes, leen la Biblia por lo menos una vez por semana! Con razón están espiritualmente flojos y son fácil presa de los ataques de Satanás.

La practica de la oración en privado y colectivamente como iglesia ha caído al nivel más bajo en muchos lugares. No es de extrañar que las congregaciones apenas sobrevivan y no tengan valor ni poder como testigos del Evangelios ante los incrédulos. Podemos estar espiritualmente pero en estado comatoso.

Dios promete claramente que él apagará la sed del sediento y sacia con lo mejor al sediento (Salmos 107: 9), pero ¿Cómo podemos experimentar estas bendiciones si nunca nos sentamos a la mesa y comemos? Nuestro cuerpo natural conoce la satisfacción y el deleite de las buenas comidas, ¿Pero que sucede con nuestro hombre interior que no está interesado en carne y papas? No en balde tantos cristianos se sienten insatisfechos y vacíos.

Nuestro hombre espiritual solo puede alimentarse cuando participamos de la Palabra de Dios y recibimos la renovación que viene del Espíritu Santo.

Esta falta de bien espiritual también explica por qué hay tan poca alabanza y tanta queja en nuestra vida. Qué poco podemos identificarnos con las palabras del salmista:  (Salmos 63:5).

Al igual que la gente enloquece por una comida de gourmet y pagan tributo al chef que la preparó, el pueblo de Dios continuamente debería cantar las alabanzas de aquel que los alimenta diariamente. Una iglesia que Dios a bendecido es gozosa, bulliciosa, musical, porque ¿Cómo podría ser de otra manera? Cuando (Sal. 34:8), nos uniremos de todo corazón con los salmista, no importa nuestra personalidad ni nuestro trasfondo denominacional.

¡Que vergüenza que muchos cristianos se entusiasman más y expresan mejor su emoción al hablar de los partidos de fútbol o de un crucero oceánico que cuando hablan de Jesucristo, el Señor de los cielos y la tierra!

Tomado de: Predicas.com


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