¿Es Posible Salir del Mundo de las Drogas?

¿Es Posible Salir del Mundo de las Drogas?

Semanas pasadas  publicamos  el testimonio de José Alfredo del Valle, director de la Fundación Logoterapéutica. Hoy queremos hacerle  una entrevista  sobre el tema  de la  rehabilitación de la drogadicción. Hay muchas familias sufriendo al ver a  sus seres queridos enfrentar una situación  de esa magnitud y  no hallar la salida. José Alfredo  tiene el conocimiento  y la experiencia de  10 años ayudándole al prójimo a  superar estás adicciones con el respaldo del Señor.

Pretendemos, entonces,  que muchas personas  encuentren  una luz para que, a su  vez,  puedan  ayudar  a sus seres queridos a sobreponerse al flagelo de la  droga.

¿Por qué  le cuesta tanto a una persona  dejar las drogas? Hemos visto cantidades de personas  que  entran y salen de  muchos centros de rehabilitación y recaen una  y otra vez.

José: Hay  varios  factores. Hablemos primero,  que  tenemos  dos  actores, el  adicto  como tal,  y el co-adicto. El adicto es la persona  que  consume la droga y los hay de dos  clases, el que se mueve entre su casa, donde satisface sus necesidades básicas  y   la calle, a donde  se dirige a  consumir. En este caso, el problema   que  impide  que este  adicto  se rehabilite, se encuentra en su familia, el  o los  co-adictos, que son todos aquellos seres  queridos  que terminan dándole  dinero para que compre  la droga y no se vaya  a robar, a matar  o  no salga  a la calle,  tratando de protegerlo de ésta manera  para que no se pierda más.

En el segundo  grupo encontramos a  los adictos  que ya no viven en sus  casas, sino que lo hacen  en la calle. La fuente  de ingresos con la que compran la droga está en los robos, asesinatos o los que ya están muy afectados  por las drogas, en  la caridad de la gente  y en Armenia  hay tantos indigentes  por la misma razón, aquí todo el mundo  ayuda,  se creen las mentiras que les dicen  y son movidos a misericordia. Fácilmente, una persona de la calle puede obtener   entre  $20.000 y $30.000  diarios. Además, en el reciclaje, también  se encuentra  otra fuente  de  financiación del consumo.En ambos casos,  el adicto  termina  muy acomodado, se acostumbra  a este estilo de vida  y no  encuentra razones para cambiar.

Aquí hago un énfasis muy especial  en el papel que  juega la familia en estos procesos. El adicto llega a ser  una persona muy manipuladora y logra mucho de su objetivo especialmente con la madre, a la que es muy fácil convencer. Por ejemplo, cuando ingresan a una fundación, los primeros  días son muy difíciles y cuando vienen a visitarlos, empiezan a decir: estoy aburrido,  me quiero ir, ya  estoy bien,  llévenme  para la casa, aquí me tratan mal, la comida no es buena, denme plata etc.  y la madre,  al verlo limpio, con mejor apariencia,  un poco mas repuesto físicamente,  se lo lleva, cuando sabemos  que aún no está listo.

¿En qué  momento una persona  pierde el control de su vida hasta  llegar  a los términos  en que  hemos visto a muchos seres  humanos  al acercarse a la droga?
José Alfredo: Hay varios estados, en el primero, la persona es un  consumidor pasivo, está empezando, luego, pasa a ser consumidor  social,  cada viernes, los fines de semana, en las fiestas de la universidad o el que lo hace por ensayar.  El problema es que el cuerpo empieza a pedir más, más y más  y la persona  termina perdiendo el control sobre sí mismo, le coge ventaja  hasta llegar al abuso, se sale  de sus manos. Con la droga no se juega. Al principio se pueden experimentar  sentimientos  placenteros, de euforia, risa, en otros se tornan somnolientos y poco  a poco se distorsiona el sistema  digestivo, el apetito es insaciable, se pierden los reflejos,  afecta los pulmones, hay ardor en la garganta, cansancio, pereza,  cuesta moverse, se queman  muchas neuronas, hay resequedad en la boca,hay descalsificación de los huesos,  la persona  se torna muy irritable con la familia.

¿Qué  condiciones debe tener  una persona  para que logre dejar su adicción?
José Alfredo: Para que un adicto  pueda salir adelante, necesita tener  voluntad  para  hacerlo, querer hacerlo, reconocer que está en graves  problemas y que solo no puede, en el sentido que, es Dios  el que  le saca adelante,  humanamente, no se puede salir de la droga.  A ese punto se llega cuando está enfermo,  cuando tiene enemigos en la calle que lo van a matar, cuando   tiene  deudas  de droga y no ha pagado y lo están persiguiendo y cuando la familia deja que el haga los procesos correspondientes  y no interviene porque es en esa situación   donde buscan  los seres queridos   y piden sean llevados a una  fundación,  pero en el fondo  lo que quieren es buscar un refugio a lo anterior y  se comete un error  al acceder a su petición  porque  todavía no hay un deseo sincero de salir de ese mundo. Lo que hay que hacer es decirle: vaya usted  y búsquela  solo. La mayor  parte de  drogadictos, hoy día,  conocen de fundaciones.

Insisto nuevamente, la Familia es determinante. Tiene que tener  un corazón duro, de piedra, no dejarse manipular. Cuando el adicto ingresa  a una  fundación, lo mejor sería  que  estuviera lejos, se mantuviera al margen, pues en muchos  casos  estropean  todo el proceso llevándoselo  para la casa al poco tiempo de ingreso o dándole  todo lo que piden y negándole así  la oportunidad de luchar  por sus cosas.

¿Cuál es el proceso que ustedes manejan  para ayudarle a alguien a superar esta situación?
José Alfredo: Después que la persona  ha reconocido que realmente  quiere cambiar, la recibimos en la fundación. Sin el Señor,  cualquier  sitio de apoyo se convierte  en solo un lugar  para dar comida, dormida y principios, pero que,  poco impacto llega  a hacer en la rehabilitación de la persona.  El proceso dura  doce  meses. La persona    se aisla de la calle  y  preferiblemente  sería que, el primer contacto  físico con la familia  fuera   a los  dos meses. En  un año, la persona experimenta varios ataques de ansiedad. Los primeros días enfrentan uno y se ponen irritables y  esto hace que quieran abandonar el  proceso. Algunos  no son conscientes de esto   y la disfrazan con otras cosas, entonces, les enseñamos  a identificarla  y les ayudamos con medicina de control, oramos, hablamos  con ellos. Uno de los síntomas de este estado es que la persona empieza  a hablar del pasado, del mundo de las drogas, de sexo, mujeres, hombres, a  extrañar ese mundo.

A los tres meses, se presenta  el segundo ataque de ansiedad. Se sienten afligidos, desencantados con el  medio, siembran cizaña al que está bien para desanimarlo, y hay que saber intervenir para  ayudarle a superarla. Entre los  6 y 7 meses se da  la tercera, pero es más  manejable y se trata por medio de  charlas  grupales e individuales, por intervención comunitaria. El objetivo de estos primeros siete meses es trabajar el comportamiento  y la disciplina, la persona debe recuperar el cuidado de si mismo, aprender a quererse y valorarse. Todos los adictos  son agresivos y  se les enseña  a tener control emocional, a recuperar la voluntad y el dominio propio, a descontaminar su cuerpo.

A partir de los ocho meses, la persona  tiene que empezar a pensar en un proyecto de vida y  a trabajar más el carácter. La humildad, la confiabilidad, la honestidad son muy importantes. Además, se les  permite ir a la calle a vender maní,  se mandan a pagar recibos, se les da dinero  para  ir a algún sitio y tienen la oportunidad de demostrar si han  crecido en su carácter. Unos vuelven, otros no. Cerca de los diez meses, hay que volverlos a encerrar porque  viene el último ataque de ansiedad. Algunos  deciden irse  y preparan a la familia para eso, les dicen que se sienten muy bien, que quieren  irse a trabajar para ayudarles con los gastos de la casa, los manipulan para que los  saquen, no aceptan  ninguna ayuda, pero  si la familia accede corre el riesgo de  estropear  el proceso  y verlos de nuevo en la calle consumiendo.

Después de los doce meses la persona sale, el cuerpo se relaja, descansa, y se llevan muchas herramientas para enfrentar el trabajo, la  familia, para manejar la ansiedad. A los tres meses se les hace un seguimiento  para ver cómo están. El objetivo  es que  se porten como  lo que son, líderes que dan  fruto y llevan cambio a su familia.

¿Cómo cuidarse  para no recaer en las drogas?
José  Alfredo: El ambiente familiar  debe ayudarle. Ambientes de  fiesta  y trago, peleas o de consumo de droga, serán  campos propicios  para volver atrás. La persona rehabilitada  debe  ser consciente  que debe cuidarse, debe tomar medidas, debe saber invertir el tiempo libre, no descuidar su relación con el Señor, evitar todo aquello que le  sea  piedra de tropiezo, aprender a administrar el dinero. Un adicto  sin plata quiere cambiar, pero cuando la  tiene y no la sabe manejar, se puede perder.

Si es posible, salir de las drogas.  En  10 años de  labor de la fundación, han pasado  1500 personas  con diferentes   problemas de salud  y adicción  y más o menos  unas  500 han logrado salir adelante de la mano del Señor  y de la familia.

Si alguien desea comunicarse con José Alfredo para tratar  mas este tema o para ayudar a la fundación,  lo puede hacer en esta dirección: Calle 21 No. 27-80   cel. 3118450196  B/ San José, Armenia  Quindío. Fundación Logoterapeútica.

 


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