Testimonio de Vida de María del Socorro Marín: Mariam

Testimonio de Vida de María del Socorro Marín: Mariam

Hay personas en las  que  Dios  desparrama  su amor  para que, a su vez, ellas llenen los  vasos de aquellos  pequeñitos que aparentemente están solos y desprotegidos,  pero no delante del Señor. Maríam es una de esas mujeres valiosas quien, junto con su familia,   se sobrepone a su propia lucha  para llevar mucho  consuelo y ayuda a los más necesitados. Ella les lleva el amor de Dios.

Me  llamo María del Socorro Marín Villareal, pero  todos  me conocen como Mariám. Vivo con mi esposo, Julián Murillas y mis dos  hijos Daniel de 18 y Santiago de 17. Ambos están  en la universidad.Conocí del Señor hace 11 años  a través de  una vecina, Amalia Arango y su esposo Julián Aristizabal. Estaba enfrentando una crisis matrimonial y ella me llevó a la iglesia Shalom. Entonces, mi vida tomó otro   giro, mis pensamientos cambiaron, mi forma de actuar, el concepto de la vida  fue diferente. Aprendí a valorar  lo que tenía y las personas que estaban alrededor de mí.

Yo iba  a  la iglesia con los niños y su testimonio fue clave  para que mi esposo también asistiera. Ellos disfrutaban mucho ir  y lloraban  cuando  el papá  se los llevaba  para la iglesia  católica. En casa, cantaban  y alababan al Señor. El ambiente  cambió mucho. Los problemas  de pareja habían afectado a mis hijos, especialmente a  uno de ellos. Ellos  se peleaban por todo y al ver el cambio en sus modales, mi nueva actitud, todo esto cautivó a mi esposo  y empezó a inquietarse por lo que  habíamos  encontrado en la iglesia y que había  generado tantos cambios.

Yo también  había aprendido  que para pelear se necesitaban dos, que la responsabilidad en las dificultades  que teníamos, no era de uno solo, sino de los dos y manejaba en forma diferente  las dificultades. Aprendí  a perdonar  y a olvidar, a orar por él y a no responderle y a esperar en el Señor. Amelia me dijo un día; Ora  por tu esposo y el Señor hará su obra en el en su tiempo. Así fue, al cabo de un año  el mismo nos dijo que nos acompañaría a la iglesia, fue y se quedó. Juntos empezamos  a  hacer estudios  bíblicos, a prepararnos para servirle al Señor. Desde  hace  9 años, cada martes tenemos un grupo de oración en la casa a la que asisten familiares y amigos.

Hace  6 años  fui diagnosticada  con cáncer de  cólon. Eso fue muy duro  para mí. Mis hijos estaban  muy pequeños. Era necesario ocultarles  mi estado  porque no estaban en capacidad de entenderlo y  no queríamos que sufrieran. Ellos me acompañaban  muchas veces en el hospital, y  cuando fueron creciendo entendieron lo que estaba  sucediendo  y hasta  ejemplo me daban, me animaban, me daban  fortaleza, lo tomaron con madurez. Eran mi compañía. Los procesos vividos alrededor de esta enfermedad  han sido  largos, duros, complejos, pero el Señor  me  ha dado las fuerzas y el valor  para enfrentarlo. Finalmente  me operaron, pero me quedan las secuelas que me envuelven en  muchos dolores físicos, los jugos gástricos  afectaron mis pulmones y ahora tengo  problemas respiratorios, a veces  siento como si tuviera un planchón caliente en mis espaldas, no duermo bien y vomito  mucho.

¿Cómo surge la fundación? Una vez  salía  de una  quimioterapia cuando se me acercó  una  niña  y me pidió dinero  para el bus, para  llevar a  casa  a su hermanito quien estaba  casi que en los  huesitos  por un cáncer de hueso. Sus  dolores eran impresionantes. Mi esposo  fue a recogerme  con mis hijos  y todos  nos fuimos a  buscar la casa de los  niños. Llegamos  hasta  un lugar  donde había que  dejar el carro  y seguir a pie por una cañada, Los dos  niños  vivían en un cambuche cubierto de  plástico, junto con la mamá  y un primo. Todos quedamos muy impactados y nos vinimos  con la meta  de tocar puertas  para arreglarle la casa a los niños y lo logramos  con el favor del Señor. Al niño le habían diagnosticado 3 meses de vida  y  duró un año y medio más. La iglesia  Shalom me prestó el salón social para celebrarle  los  8 añitos.

Esta  familia  le comentó  lo sucedido a otra  y así sucesivamente  y poco a poco empezaron a llamarme  de muchos sitios del departamento  y recogíamos  mercados,  ropa, vitaminas, juguetes con familiares  y amigos y junto con mis hijos me iba  a llevarlos. Fueron ellos, precisamente quienes  me  motivaron a  crear la fundación,  pues  ya era muy complicado  trasladarme a  visitarlos  sin un medio de transporte propio. Ellos  aman mucho el servirle a la comunidad y eso me  hace sentir muy orgullosa de ellos. No teníamos  recursos ni un lugar  donde reunirnos, pero Dios nos envió una persona del Centro Comercial Bolívar quien nos prestó un local  para empezar, con la condición que  lo entregaríamos en el momento que lo alquilaran  y aquí estamos todavía.

La Fundación  se llama AMOR AL PROJIMO y es la única en el Quindío que trata  niños  con cáncer. Tenemos  168 niños. Cada día atendemos entre  30 y 35. Ellos salen de  la quimioterapia y se  vienen aquí a recibir un refrigerio junto con su acompañante. Después de una intervención de esas,  se necesita consumir algo así. Aquí los atendemos de lunes a miércoles entre las 8:00 a.m  y las 12m Los jueves y viernes vamos al hospital y a  las casas, a visitar los niños terminales y a llevarles  el refrigerio. Mis hijos me acompañan a las casas, ellos  oran por las familias y yo atiendo a los niños, oro también por ellos, los acompaño en sus momentos finales, nada fácil verlos  partir. Son momentos  que tocan lo más profundo del ser.  Algunos  viven en condiciones muy precarias, en cambuches,  y reciclamos lo que sobra en las  obras de construcción y con ello hemos podido organizar tres viviendas para que los  niños  estén en mejores  condiciones.

¿Cómo nos seguimos sosteniendo? Mucha gente conoce de la fundación, pero  no colaboran, piensan que es para  beneficio propio  y Dios sabe que no es así. La iglesia Shalom nos colabora  con un aporte  que  utilizamos para pagar el servicio de teléfono y la administración. Mi esposo también me ayuda. Con las tapas  plásticas  que nos regalan, le ayudamos a  los niños  con el transporte  para que se puedan desplazar  a las quimioterapias. Lo demás se recoge entre  familiares  y amigos,  con el voz a  voz, pues no podemos  invertir  dinero en publicidad  porque eso nos hace falta  para  comprar mercados  para las familias. Nosotros  recibimos de todo lo que nos quieran donar: mercados, implementos de aseo, vitaminas, cobijas, juguetes. Hay momentos de  mucha tristeza y dolor como cuando un niño se está muriendo  y su deseo es  comer una pizza  o una hamburguesa  y literalmente no hay un peso para eso,  entonces, alguien me promete que  le cumplirá ese deseo al niño  y no lo hace. Tampoco es fácil  darle solo una  galleta  con mermelada  a un niño después de una  quimio.  Viene mucha gente  y promete,  pero no todos  cumplen. Eso es triste. Yo oro por todo esto y le pido al Señor su provisión, Unos días  hay mucho,  otros poco, pero aquí estamos  sostenidos  por El.

¿Tenemos ayuda municipal, departamental  o de Bienestar Familiar? No.  He tocado muchas puertas, he hecho citas con las autoridades correspondientes, pero me dejan esperando,  salen y me dicen que para eso  no hay rubro. He recibido reconocimientos como la Mujer Comfenalco 2011 y el quinto lugar como la mujer Cafam, pero  los niños  necesitan  una ayuda más consistente. También  tenemos  17 madres cabeza de hogar con cáncer en fase terminal y la fundación apadrina sus niños, pero no es suficiente.

En medio de  todo esto, de mis dolores, y mis luchas, yo soy feliz. El haber conocido al Señor  es lo que  me  hace  feliz, El me tiene de pie y me da las fuerzas que necesito cada día y el poder ayudar a los niños  que sufren lo que yo  he sufrido, también me da  mucha alegría.

Mil bendiciones a  las personas  que se han dolido  con el dolor de los niños y han colaborado de una manera  u otra.

Si alguien desea ayudar, colaborar con la fundación  puede dirigirse a:
FUNDACION AMOR AL PROJIMO, Centro Comercial Bolivar Local S7B.
Cels.  315 44 65 501      /  316 742 4523
Amoralprojimo.m@hotmail.com
Facebook:dibuja una sonrisa de esperanza.
Armenia  Quindío, Colombia.
Cuenta de ahorros Davivienda: 136- 7000-26976 Fundacion Amor al Prójimo.

 


[ + CONSEJOS ]