Las 9 Amenazas más Subestimadas y Comunes en un Matrimonio

Las 9 Amenazas más Subestimadas y Comunes en un Matrimonio

 

Según Kelly M. Flanagan, sicólogo clínico y terapeuta, los problemas en la comunicación en el matrimonio no son la culpa de todos los problemas. Solamente son un síntoma de estos problemas.

 

“Es como el niño que se defiende en una pelea en el patio” escribe en un artículo, “los supervisores del patio escuchan una conmoción y vuelven su cabeza justo en el momento en que está devolviendo el golpe. Él no creó el problema, estaba reaccionando al problema. Pero es a él a quién atrapan, así que es a él a quién mandan a la oficina del director.

En realidad, los problemas en la comunicación marital solo están dando muestras de que existen otros problemas de fondo que son más difíciles de tratar.

“Como terapeuta, puedo enseñarle a una pareja como comunicarse en una hora. No es complicado. ¿Pero lidiar con esos asuntos problemáticos que comenzaron la pelea? Bueno, eso toma toda una vida.”

Estas son las 9 amenazas más peligrosas en un matrimonio según el Dr. Flanagan, y también las más desapercibidas:


1. Nos Casamos con una Persona porque nos Gusta como Es

La gente cambia. Planifica de acuerdo a esto. No te cases con alguien por quién es, o por quién tú quieres que sea. Cásate con esa persona por quien está determinado a ser. Y luego pasa el resto de tu vida apoyándolo en esta transformación, así como ellos te apoyan en la tuya.

2. Creemos que el Matrimonio Termina con Nuestra Soledad

Estar vivo es estar solo. Es la condición humana. El matrimonio no cambia la condición humana. No puede quitarnos la soledad por completo. Y cuando no lo hace, le echamos la culpa a nuestra pareja por hacer algo mal, o buscamos compañía y consuelo en alguien más. El matrimonio debe ser un lugar en donde dos seres humanos comparten la experiencia de la soledad y en ella, crean momentos en donde esta se disipa, al menos por un rato.

3. Pasados Humillantes. Sí, Todos lo Tenemos

Pasamos la mayor parte de nuestra adolescencia y primera adultez intentando pretender que nuestra humillación no existe, así que cuando la persona que amamos nos recuerda el pasado, la culpamos por recordarlo. A veces la mejor terapia matrimonial es la terapia individual, en la que podemos trabajar para sanar nuestra vergüenza y dolor. Para que podamos dejar de transferirla a aquellos que amamos.

4. Luchamos por las Victorias del Ego

Todos tenemos uno. Lo conseguimos honestamente. Probablemente en cuarto básico cuando otros niños comenzaron a portarse como idiotas con nosotros. Quizás antes si nuestros familiares fueron idiotas primero. El ego era algo bueno. Nos mantenía a salvo de las flechas y ataques emocionales. Pero ahora que estamos crecidos y casados el ego es una pared que nos separa. Es tiempo de que caiga. Practicando ser abiertos en vez de ponernos a la defensiva, perdonar en lugar de vengarnos, pedir perdón en lugar de culpar, ser vulnerables en lugar de fuertes, y actuar con gracia en vez de tratar de tomar el poder.

5. La vida es Caótica, y el Matrimonio es la Vida

Así que el matrimonio es un poco caótico también. Pero cuando las cosas dejan de funcionar a la perfección, comenzamos a culpar a nuestra pareja por el caos. Agregamos más desorden innecesario al desastre inescapable de nuestras vidas y amores. Debemos dejar de apuntar con el dedo, y comenzar a entrelazarlos. Y luego podremos entrar y pasar a través del desastre de la vida juntos. Sin culpa y sin vergüenza.

6. La Empatía es Difícil

Por su propia naturaleza, la empatía no puede ocurrir simultáneamente entre dos personas. Uno de los dos tiene que comenzar, y no hay garantía de reciprocidad. Requieren riesgo y sacrificio. Así que la mayoría de nosotros espera que nuestra pareja comience. Un permanente retraimiento de empatía. Y cuando uno de los dos finalmente toma la iniciativa, casi siempre es un panzazo. La verdad es que las personas que amamos son seres humanos falibles, y nunca serán el espejo perfecto que nos gustaría. ¿Podemos amarlos a pesar de todo tomando la iniciativa con la empatía?

7. Nos Importan más Nuestros Niños que Aquel que nos Ayudó a Hacerlos

Nuestros niños nunca deben ser más importantes que nuestro matrimonio, y nunca deben ser menos importantes. Si son más importantes los pequeños bandidos lo sabrán, y lo utilizarán para lograr lo que quieran. Si son menos importantes, se comportarán mal hasta que se les dé prioridad. La familia se trata del constante y regular trabajo de encontrar el equilibrio.

8. La Lucha de Poder Escondida

La mayor parte de los conflictos en el matrimonio son al menos en parte una negociación alrededor de los niveles de interconexión entre los amantes. Los hombres en general quieren menos. Las mujeres en general quieren más. A veces, estos roles se dan vuelta. Independiente de eso, cuando se lee entre líneas de la mayoría de las peleas, esta es la pregunta que se puede encontrar: ¿Quién es el que decide cuanta distancia ponemos entre nosotros? Si no hacemos la pregunta de manera explícita, vamos a pelear por ella de forma implícita. Por siempre.

9. No Sabemos Cómo Mantener el Interés en una Sola Cosa o Persona

Vivimos en un mundo que trata de llamar nuestra atención de un millón de maneras diferentes. La práctica de la meditación —ponerle atención a una cosa y luego volver nuestra atención a esta cuando nos distraemos una y otra vez— es un arte esencial. Cuando se nos incentiva permanentemente a ponerle atención a la superficie brillante de las cosas y olvidarlas cuando nos aburrimos, hacer que nuestra vida sea una meditación sobre las persona que amamos es un acto revolucionario. Y es absolutamente esencial si un matrimonio quiere sobrevivir y prosperar.

La vida en matrimonio debe formarnos para ser personas que cada vez aman más.  Para quienes pueden soportar el peso de la soledad, quienes han soltado el peso de la humillación, quienes han cambiado las paredes por puentes, quienes han aceptado el desastre de estar vivos, quienes arriesgan ser empáticos y perdonan las decepciones, y quienes se han dedicado a una vida de presencia y consciencia y atención al otro. Y es una vida por la que vale la pena luchar.

Tomado de: UPSOCL


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