La Herencia

La Herencia

La dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 6:23

Ser una Estrella

¿Sueña usted con ser una actriz o un actor famoso, una estrella, una persona diferente a las demás, un ídolo al que millones de personas admiran y envidian? Tal vez tiene la esperanza de llegar a formar parte del círculo de seres dotados, privilegiados, conocidos a nivel mundial. Sin embargo, incluso si usted tiene grandes capacidades y ha trabajado mucho para cultivarlas, no por ello Dios deja de ser el gran dispensador de todos esos dones. Él es aquel a quien debemos todo, a quien tendremos que rendir cuentas.

Jesús evoca el futuro de un “rico” y de un “pobre” (Lucas 16:19-31). Uno había recibido mucho y había vivido en la opulencia; el otro había vivido en la pobreza y el sufrimiento. Cuando murieron, Dios hizo la diferencia entre ambos: conocía al pobre por su nombre: Lázaro. A pesar de su pobreza este hombre había creído en la bondad de Dios para recibir la gracia de la vida eterna. Su esperanza y su felicidad estaban, pues, aseguradas. Lázaro estaba en el paraíso. El rico estaba en un lugar de tormentos porque durante su vida no había honrado a Dios, ni siquiera como el donador de los bienes que había recibido.

Ese don capital de la vida eterna, de la verdadera felicidad, solo lo recibe el que cree en el Hijo de Dios, quien murió por sus pecados. ¡Nadie puede comprarlo! Es gratuito y perfecto, porque es divino.

Lectura: Éxodo 35 - Hechos 24 - Salmo 35:22-28 - Proverbios 12:3-4

Tomado de la Buena Semilla


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