Veremos Cara a Cara

 Veremos Cara a Cara

¿Creo, o te Creo?

En el lenguaje corriente, cuando decimos: «creo», normalmente significa: «Pienso, me parece, pero no estoy completamente seguro». En cambio, cuando le digo a alguien: «Te creo», es como si le dijese: «Confío en ti». Esto significa que tengo por verdadero lo que me dice. Tal es el sentido de la fe cristiana. No es una creencia vaga, sino una profunda y serena confianza en Dios.

La fe es un impulso interior que nos da el valor de atravesar la duda para ir a Dios. Cuando subo a una montaña, puede suceder que tenga vértigo, que tenga la sensación de caer. Lo importante es aguantar, aferrado a la roca, y seguir la senda que apenas podemos distinguir. Así es la fe cristiana: se apoya en Dios para cada paso de la vida.

Al descansar en Dios, descubro que la fe es una respuesta al llamado de Dios, quien se acerca a mí en la persona de Cristo para salvarme del mal y de una vida desdichada sin él. ¡Es el único camino para conocerle!

La fe está llena de ánimo, es poderosa en acción, valiente, fuerte y siempre productiva. Produce constantemente buenas obras, porque así es su naturaleza.

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).

Lectura: Isaías 28 - 1 Pedro 3 - Salmo 45:6-9 - Proverbios 13:24-25

Tomado de la Buena Semilla


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