10 Errores de Crianza que los Padres Cometemos

10 Errores de Crianza que los Padres Cometemos

Criar no es tarea fácil, especialmente cuando todo lo que queremos es proteger a nuestros hijos del mundo exterior. Cuando Kari Kubiszyn se convirtió en madre, le dieron muchos consejos sobre como amar a su hija. Tiene sentido ya que toda mujer que pasa por la etapa de la maternidad recibe muchas ideas sobre como abordar este período de la mejor forma. 

La preocupación de Kari no es aislada, y al parecer el problema sería que los padres intentan resolver con mucha rapidez los problemas de sus hijos, impidiéndoles que aprendan a resolver sus obstáculos por sí mismos: “Eliminamos todos los obstáculos para hacer sus vidas más fáciles. Pero la adversidad es parte de la vida, y sólo haciéndole frente nuestros hijos pueden desarrollar habilidades necesarias para poder sobrellevar conflictos en el futuro.” Para ella lo importante es “preparar a sus hijas para el camino y no el camino para sus hijas.” Fue de esta manera que detectó 10 errores comunes que los padres cometen hoy en día y que son transversales a todos. No somos ni mejores ni peores, sólo somos seres humanos intentando críar de la mejor forma posible.

1. Adorar a Nuestros Hijos 

Muchos de nosotros vivimos en comunidades centradas en los niños y nuestras vidas giran alrededor de ellos. Su felicidad es nuestra felicidad y nos emociona hacer cosas por ellos, comprar para ellos, y bañarlos de amor y atención.

Sin embargo, es importante diferenciar entre amar y adorar a nuestros hijos. Debemos comprender que si los tratamos como el centro del universo criaremos hijos egocéntricos. Lo mejor sería esforzarnos para que el centro de sus vidas y las nuestras sea Dios. Nuestros hijos aprenderán y sentirán nuestro amor, sólo que será un amor más altruista.

2. Creer que Nuestros Hijos son Perfectos

Una cosa que a menudo le sucede a los profesionales que trabajan con niños (consejeros, profesores, etc.) es que los padres de hoy no quieren escuchar nada negativo sobre sus hijos.

La verdad puede doler, pero si escuchamos con la mente y el corazón abiertos podríamos vernos beneficiados y detener posibles problemas antes que se salgan de control. La intervención temprana es clave y puede solucionar muchas cosas que luego en la adolescencia y en la adultez podrían ser problemáticas.

3. Vivir Indirectamente a través de Nuestros Hijos

Nosotros los padres estamos muy orgullosos de nuestros hijos. Cuando tienen éxito, nos sentimos más felices que si fuera nuestro. Sin embargo, si estamos demasiado involucrados e invertidos en sus vidas, es difícil ver dónde terminamos nosotros y comienzan ellos. Cuando nuestros hijos se convierten en extensiones de nosotros, confundimos su felicidad por la nuestra.

4. Querer Ser el Mejor Amigo de Nuestro Hijo

Como todos, uno quiere que sus hijos lo quieran. Deseamos que nuestros hijos nos aprecien, pero a veces será natural que los hijos se enojen con nosotros o que nos miren feo y se quejen.

Si intentamos ser mejores amigos de nuestro hijo sólo llegaremos a la permisividad y a las decisiones tomadas por desesperación, porque tenemos miedo de perder su aprobación.

5. Caer en la Competitividad

Cada padre tiene una vena competitiva. Todo lo que se necesita para agitar a este monstruo dentro de nosotros es que otro padre le otorgue a su hijo una ventaja a costa del nuestro.

La verdad es que lo que nos mueve es el miedo. Quitamos cada barrera y cada obstáculo de la vida de nuestros hijos simplemente porque creemos que si no lo hacemos estarán condenados a la mediocridad.

Que los niños tengan que trabajar para lograr sus propias metas, esto les ayudará a tener más carácter, algo que si bien no parece importar tanto en la adolescencia, será de crucial importancia cuando sean adultos.

6. Perderse la Maravilla de la Infancia

A veces olvidamos que nuestros pequeños no serán pequeños por siempre. Que un día ya no tendremos dibujos pegados en el refrigerador o superficies llenas de huellas de pequeños dedos.

La crianza es un trabajo duro y puede llegar a ser bastante monótono y difícil. Sin embargo, la curiosidad que se siente al pensar en que tipo de personas se convertirán es impagable. Al pensar en el futuro, también es importante que recordemos que los niños son muy presionados hoy en día para crecer rápido. Es importante que dejemos que se diviertan, crezcan a su propio ritmo y que tengan la posibilidad de explorar sus intereses sin miedo al fracaso.

7. Criar al Niño que queremos, no el Niño que Tenemos

Desde el momento en el que llevamos al pequeño en nuestro vientre ya comenzamos a pensar como será. Puede que ni siquiera sepamos su sexo, pero tenemos ideas sobre que cosas le enseñaremos.

Sin embargo, la ironía de ser padres es que los niños no se ajustan a nuestros moldes. Vienen en formas que nunca hubiéramos imaginado. Nuestro trabajo consiste en averiguar su personalidad inherente y guiarlos en esa dirección sin nunca imponer nuestros propios sueños en sus vidas.

8. Olvidar que Nuestras Acciones Hablan más que las Palabras

La forma en que lidio con el rechazo y la adversidad… cómo trato a mis conocidos y a los extraños… si regaño o aprecio a su padre… se dan cuenta de estas cosas. Y la forma en que respondo les da permiso para actuar de la misma manera.

Si quiero que mis hijas sean maravillosas tengo que enseñarles con el ejemplo.

9. Juzgar a Otros Padres (y a sus Hijos)

No importa que tan en desacuerdo estemos con el estilo de crianza de otros padres, no nos corresponde juzgar. Nadie es completamente bueno o completamente malo después de todo.

Intento siempre mostrarme comprensiva y compasiva ante mis hijas, ya que nunca sabemos que ocurre en la vida de alguien ni cuándo vamos a necesitar de la misericordia de otros, debemos siempre ser conscientes.

10. Subestimar su Carácter

Si hay una cosa que espero hacer bien con mis hijos es ayudar a desarrollar su carácter, su fibra moral, su compás interno… estas cosas sientan las bases para un futuro feliz y saludable. Es por eso que son más importantes que cualquier desempeño académico o trofeo.

Para hacerlo, debemos dejar que se enfrenten a la adversidad. Es difícil ver a nuestros hijos caer, pero a veces tenemos que hacerlo. A veces tenemos que preguntarnos si intervenir en verdad los va a ayudar. Hay un millón de maneras de amar a un niño, pero nunca debemos olvidarnos que los más importante es su felicidad a largo plazo.

UPSOCL Familia


[ + CONSEJOS ]