Dia 14 - El Amor Ahabah y Chesed de Dios, Parte I

Dia 14 - El Amor Ahabah y Chesed de Dios, Parte I
Jueves, febrero 28 del 2013

Hace unos años (¡no pienso revelarles cuántos!) estaba realizando una Maestría en Estudios Teológicos en el Canadá. Una de las materias era El Antiguo Testamento. Para uno de los ensayos que tuvimos que investigar y desarrollar, mi profesor me retó escribir sobre “El Amor de Dios en Deuteronomio”. Me metí llena de preguntas y dudas. ¿El amor de Dios en Deuteronomio? ¿Este quinto libro de la Biblia no estaba más bien lleno de leyes y mandatos y juicios? ¿Pero amor – el amor de Dios? Al iniciarlo, estaba segura que iba a ser el ensayo más corto que jamás escribiría. Al terminar unas semanas más tarde, tenía un documento de 8,800 palabras en la mano. Pero más importante, era una enseñanza que me transformó la vida. Hoy, el Día 14 de la Cuaresma, quiero compartirles algunas perlas del aprendizaje mío sobre el amor de Dios revelado en este libro.

En su esencia, Deuteronomio es un “documento de un pacto renovado”. Trata sobre el “libro de la ley” según Moisés (Deut. 31:26), y el “libro del pacto” según el rey Josías (2 Reyes 23:2). En las palabras de Jehová Dios, era un pacto de misericordia y de amor (Deut. 7:9,12 y 13ª). Es claro que las ideas de ley, pacto y amor son tan íntimamente entrelazadas en este libro que es imposible hablar de uno sin implicar los otros dos.

Miremos el amor de Dios en Deuteronomio: explícita es la doctrina del amor de Dios por los israelitas, y la respuesta de amor que El esperaba de ellos. “El amor de Dios por Israel se ve como resultado de su elección manifestada en un pacto.” Así, las dos palabras hebreas de amor que más se usan, “ahabah” y “chesed”, están entretejidas. “Ahabah” habla del amor de elección de Dios, y “chesed” se refiere a Su amor de pacto. “Ahabah” es la causa del pacto; por “chesed” el pacto continúa y permanece.

Estudiemos primero el amor de elección de Dios, es decir “ahabah”. Es un amor incondicional, limitado solo por la naturaleza y la voluntad del que ama. En Deuteronomio, vemos que Dios eligió y escogió amar a Israel. No es que Dios era obligado a amarlos, ni que ellos merecían ser amados por El. “Dios simplemente les declaró que los amaba porque los amaba, y que lo hacía por el misterio, la soberanía y la naturaleza incondicional de Su amor divino.” Deut. 7:7,8 dice: “No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres…” Deut. 10:15 dice: “Solamente de tus padres se agradó Jehová para amarlos, y escogió su descendencia después de ellos, a vosotros, de entre todos los pueblos …” Dios escogió a Israel porque lo amaba. Desde lo más profundo de Su naturaleza de amor, El simplemente lo eligió para ser Su nación escogida.

Examinemos ahora el amor de pacto de Dios, es decir “chesed”. Este amor implicaba una fidelidad inquebrantable que las dos partes de un pacto deberían cumplir – en este caso, Dios el participe superior, e Israel el participe inferior. Dios siempre cumplía con su parte: siempre era, y es, firme y seguro y eterno en Su amor. Israel raras veces cumplía con su parte: su amor por Dios siempre era voluble e inconstante. Muchas veces los israelitas Lo provocaron a ira (Deut. 9:22). “Rebeldes habéis sido a Jehová desde el día que yo os conozco”, lamentó Moisés (Deut. 9:24). Mas Dios en su fiel amor de pacto los volvió a llamar una y otra vez hacia El, no queriendo destruirlos (Deut. 10:10), siempre queriendo bendecirlos como les había prometido (Deut. 7:12,13). “El concepto bíblico más importante a través del Antiguo Testamento es la persistencia tan extraordinaria y férrea de Dios al seguir amando a un pueblo tan caprichoso a pesar de sus insistentes caprichos.”

Amados: La Palabra de Dios dice que, si nosotros creemos en el Señor Jesucristo, si confesamos con la boca que Jesús es el Señor y creemos en el corazón que Dios le levantó de los muertos, seremos salvos (Hechos 16:31 y Romanos 10:9). Y si somos salvos, 1 Pedro 2:9 dice de nosotros: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios …” Así como lo era el pueblo de Israel en los tiempos del Antiguo Testamento, ahora lo somos nosotros los que creemos en los tiempos modernos.

Dios nos ama con “ahabah”, un amor de elección; y nos ama con “chesed”, un amor de pacto. Nos ama porque eligió y escogió amarnos, no por lo que somos ni por lo que hacemos. Y nos seguirá amando pase lo que pase, porque Su amor por nosotros es fiel e inquebrantable. Nos seguirá amando porque hizo un pacto eterno con nosotros, y quiere guardar el juramento que ha hecho: “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones.” (Deut.7:9)

Amados: démosle infinitas gracias a nuestro Dios y Padre por el amor que nos ha tenido desde antes de crear el mundo, que nos tiene hoy, y que nos tendrá por toda la eternidad. “Jehová se manifestó a mi hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.” (Jeremías 31:3)

P.D. Mañana seguiremos con el “ahabah” y el “chesed” de Dios para Israel y para nosotros …

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