“Has que cambie nuestra suerte” Salmo 126

“Has que cambie nuestra suerte” Salmo 126
"1Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos pareció que estábamos soñando
2 Entonces nuestra boca y nuestros labios se llenaran de risas y gritos de alegría; entonces los paganos decían: “El Señor ha hecho grandes cosas por ellos”
3 Sí, el Señor había hecho grandes cosas por nosotros, y estábamos alegres.
4 Señor, has que cambie de nuevo nuestra suerte, como cambia el desierto con las lluvias
5Los que siembran con lágrimas, cosecharán con gritos de alegría
6 Aunque lloren mientras llevan el saco de semilla volverán cantando de alegría, con manojos de trigo entre los brazos".Salmo 126


Este es un salmo de autor desconocido, probablemente fue redactado por Esdras. Los Israelitas estaban cautivos en babilonia pero Jehová había cambiado la suerte de ellos utilizando a Ciro quien proclamó libertad para ellos, el dio un trato diferente a los pueblos conquistados, respeto a la vida, consideración a los reyes vencidos y respeto a los dioses de cada uno de los pueblos. Los israelitas se beneficiaron de esta política tolerante. Ciro fue el agente político de Dios, el instrumento que Dios utilizó. Así en el primer año  de su gobierno en Babilonia 538 a.c. devolvió la libertad a los judíos mediante el famoso edicto de restauración con el cual también autorizó la restauración del culto Judío y la construcción del templo. El salmista nos cuenta que este echo causó impresión entre los paganos que hablaban de las grandes cosas que Dios había echo.

¿Por qué cosas podemos estar nosotros cautivos? Pecado propio o ajeno, rencores, odios, vicios, pobreza espiritual y física, enfermedades, tristeza, soledad, depresión, miedo, desánimo.
¿Cómo son las personas cautivas? Calladas, tristes, grises, pesimistas, están en otro mundo, asustados.
¿Será que en la boca de los cautivos hay risas y en su lengua hay alabanza? Claro que no. Pensemos que palabras pueden salir de un cautivo: Derrota, todo está perdido, todo se terminó, estoy arruinado, estoy grave, esta situación económica va a seguir empeorando, todo va de mal en peor.

El Salmo dice: Cuando Jehová hiciere volver la cautividad ¿Cómo seremos?  Como los que sueñan.
¿Cómo es una persona que sueña? Tiene alegría, esperanza, ánimo, está dispuesto.
¿Qué pasa con los que sueñan? Su boca se llena de risa y su lengua de alabanza.
Para llegar a esta condición tenemos que empezar a sembrar la palabra de Dios en nuestro corazón los versículos 5 y 6 nos hablan de una semilla.

En Lucas 8:11 encontramos que la semilla es la palabra de Dios. Esa semilla la debemos sembrar en nuestro corazón, nosotros necesitamos ejercitar nuestra fe, y lo hacemos plantando la semilla, la palabra de Dios en nuestro corazón y así empieza a crecer la fe en nosotros. La semilla es la palabra de Dios y es viva y eficaz, esa palabra tiene vida, tiene el poder de Dios, es milagrosa.

Cuando vamos a sembrar en la tierra primero miramos si esa tierra es fértil, buena lo mismo debemos hacer cuando vamos a sembrar la palabra de Dios en nuestro corazón, debemos preparar nuestro corazón, sacar todo lo malo que tengamos, no debemos coger la palabra como un amuleto y creerla pero seguir haciendo las cosas malas, como sabemos que muchos sicarios cargan la virgen o los escapularios para que los protejan mientras hacen el trabajito.

No es llenar nuestro corazón de la semilla pero nuestra vida no cambia, seguimos robando, mintiendo, deshonrando, seguimos en todos nuestros pecados, no le damos el primer lugar a Dios, ponemos nuestros anhelos, nuestros deseos primero que El. No hacemos sacrificios, y esperamos que esa palabra se cumpla sobre nuestras necesidades y nos quejamos cuando no vemos respuesta. En Deuteronomio 8 encontramos que para recibir todas las bendiciones de la tierra prometida tenemos que cumplir los mandamientos y preceptos de Dios, y para que esa semilla en nuestro corazón brote, de fruto, también nosotros debemos cumplir con los mandamientos y preceptos de nuestro Padre.

Busco en la palabra de Dios semillas o promesas que se apliquen a mi situación y las siembro en mi corazón, si siembro la palabra de Dios en mi corazón la palabra de Dios empieza a obrar, la palabra de Dios nunca falla. Preparo la tierra, entierro la semilla, la cuido y llega un tiempo de espera donde nada parece suceder, el dolor sigue igual, la oscuridad continúa, la enfermedad no se va, el problema sigue, pero mientras esperamos que la semilla germine hay un tiempo de espera, vendrá un día cuando comenzará a brotar la planta. Esperamos y regamos con alegría y gozo y empezamos a confesar sobre la situación.

Cuando sembramos la semilla podemos estar llorando por nuestros problemas, seguro que el dolor no se ha ido, seguro que el hogar sigue roto, estamos llorando por ese hijo rebelde que no quiere escuchar consejo, llorando por esas deudas que nos agobian no nos dejan respirar, llorando por nuestras inseguridades, por nuestros temores o soledades, llorando por nuestros errores, fracasos o por las consecuencias de nuestros propios pecados, pero mas seguro es que si la palabra de Dios dice que si sembramos con llanto cosecharemos en alegría así será porque Dios no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta, lo que dice hace y lo que habla ejecuta y si nosotros sembramos su semilla es verdad y llegará el tiempo en que se cumplirá. Debemos esperar y confiar y veremos el fruto en nuestras vidas.

En el salmo llaman la semilla "preciosa semilla" es preciosa semilla para los que tienen cáncer, para los que no tienen esperanza, para los que tienen problemas. Debemos tomar las promesas de la Biblia y sembrarlas en nuestro corazón aunque estemos llorando, aunque estemos gimiendo, aún si las cosas se ven terribles, ponga esta semilla en su corazón cuídela, quizás no vemos resultados instantáneos, pero la palabra de Dios empieza a obrar poderosamente dentro de nosotros.

Sin fe es imposible agradar a Dios la fe que necesito es como la semilla, tenemos que sembrarla y esperar porque la cosecha vendrá.

Muchos miran lo que hacemos nosotros en medio de las pruebas, que podamos demostrar que verdaderamente en nuestros corazones hemos sembrado la semilla y que vivimos por fe, que los demás puedan decir lo del versículo 3 "grandes cosas ha hecho Jehová con estos" y que llegue el día en que nosotros podamos decirnos "grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros estaremos alegres".

Escrito por Claudia C. Botero

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