Terminar Bien

Terminar Bien
Lunes, mayo 27 del 2013

No fuimos decepcionados. Para nada. Lejos de serlo. Nuestro fin de semana con Javier Voelkel en la casa y en la iglesia llenó nuestras altas esperanzas y expectativas – y más aun.

Para mí, sentarme “a sus pies” dos veces formalmente en la iglesia y el resto del tiempo informalmente como amigos, fue una muy especial bendición para mi vida. Javier es un hombre de tanto conocimiento bíblico e histórico, en cuanto a la misión universal salvífica de Dios y la expansión mundial de la iglesia cristiana a través de los siglos. Es un hombre de una humildad y una sencillez que atraen y cautivan e inspiran. Es un hombre con un amoroso corazón pastoral, a la vez tierno y fuerte, a la vez alentando y desafiando. No ha llegado a sus casi 80 años y sus canas “en coche”, como se dice coloquialmente aquí en Colombia: su vida cristiana lo ha llevado por muchos lugares hermosos y espaciosos; pero también lo ha encaminado por muchos valles de sombra de muerte – como todo ser humano, ha sufrido y aun hoy en día sufre y llora por situaciones difíciles, incomprensibles y tristes en su vida. Pero Javier sigue fiel: fiel en su decisión de amar a su Dios por sobre todas las cosas – fiel en su determinación de andar siempre en Sus caminos y en Sus mandamientos – fiel en su deseo de servirle hasta el día en el que Dios lo llame a Su presencia.

De hecho, piensa y habla mucho de “terminar bien”. A mi esposo y a mí nos contó historias de su abuelo y su padre quienes vivieron sus vidas como misioneros en Corea, y a través de quienes miles y miles de coreanos llegaron a conocer y amar y servir a Cristo; cuando llegaron al final de sus vidas aquí en la tierra, aun enfermos en un hospital, todavía estaban hablando de Jesús. Así es como Javier quiere “terminar bien” sus días terrenales.

Así también como el apóstol Pablo hace unos 2000 años, quien dijo en su discurso de despedida a los cristianos en Mileto, ciudad griega en la actual Turquía: “Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.” (Hechos 20:24) Javier ama la vida – él ama a su esposa Ana Maria y el resto de su familia – él ama a la familia de Dios que conoce en todo el mundo; pero por encima de todo, ama a su Salvador y Señor Jesucristo, y quiere acabar el llamado y el ministerio que recibió de Él, el de dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios, con fidelidad y gozo. Como Pablo escribió a su joven discípulo Timoteo desde una cárcel en Roma, ya pronto a morir, Javier un día también seguramente querrá poder decir: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.” (2 Timoteo 4:10)

Claro que todos los que conocemos a Javier no queremos que su carrera y su batalla se acaben pronto: todavía tiene tanto fruto por dar, tanto fruto que anhelamos recibir de parte de él. Que Dios nos conceda este deseo de nuestros corazones …

Leí una cita en estos días que, aunque me hizo sonreír, también me hizo reflexionar:

“Aquí hay un examen para saber si tu misión en esta tierra ya se acabó: si todavía estás vivo, la respuesta es no.” (Richard Bach)

Gracias a Dios que la misión de Javier y Ana Maria en esta tierra no se ha acabado todavía.

Gracias a Dios que la mía, por todavía estar aquí sentada en mi computador escribiendo, tampoco.

Y gracias a Dios que la tuya, amig@, dondequiera que estés, cualquiera que sea tu situación, tampoco: el mero hecho de que todavía estés vivo hoy significa que tu carrera no ha acabado, que debes de seguir peleando la buena batalla, que tienes que esforzarte por guardar la fe – significa que Dios todavía está esperando que florezcas y que seas fructífero donde Él te ha plantado.

Pero amig@: no postergues para mañana lo que puedes y debes hacer hoy. Quizás ni tú ni yo lleguemos a una vejez y unas canas como Dios se les ha concedido a Javier y Ana Maria – quizás hoy será nuestro ultimo día. Que lo vivamos bien, para poder “terminar bien”.

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