Zaqueo: Un Modelo para el Desarrollo de una Ética Profesional Cristiana. 1 Parte

Zaqueo: Un Modelo para el Desarrollo de una Ética Profesional Cristiana. 1 Parte
Para empezar, es importante hacernos algunas preguntas con respecto al contexto en el cual Lucas ubica el relato del encuentro entre Jesús y Zaqueo: ¿Por qué es este el único evangelio que relata la historia de Zaqueo? ¿Por qué ubica el autor esta historia en este lugar específico?  Estas preguntas nos  llevan a hacer algunas precisiones necesarias.
 
En el capítulo inmediatamente anterior de su obra, Lucas ubica el encuentro de Jesús con otro personaje, el hombre conocido como “el joven rico” (Lc 18:18-30), con lo cual pareciera querer establecer un paralelo entre estos dos hombres: uno un “principal”, aceptado por la comunidad como buen judío, cumplidor de la ley y fiel a su país y el otro tal vez igualmente rico pero en su condición de publicano (es decir, un recaudador de impuestos para Roma), era considerado por esa misma comunidad como un despreciable pecador, estafador y colaborador del enemigo.  ¿Cuál es la diferencia entre estos dos hombres?  Lucas parece hacer un trabajo minucioso de investigación para presentarnos esas diferencias, como veremos más adelante.
 
Llama la atención que Jesús pareciera estar haciendo una parada “innecesaria” en Jericó, donde decide detenerse para tener un encuentro muy especial con un hombre, tal vez el hombre menos adecuado para que un maestro o rabí se reuniera para hablar y hasta comer en su casa.  Por eso la perplejidad y el descontento del pueblo al verlo entrar en la casa de alguien tan desprestigiado.  Zaqueo, por su parte, había decidido salir a ver a Jesús a su paso por la ciudad y decide subirse a un árbol grande y frondoso para ver pasar a Jesús, una posición incómoda y poco digna, que señala la intensidad del deseo de Zaqueo por siquiera ver pasar a Jesús.  Cuando éste lo ve montado en el árbol, le dice “...desciende, date prisa porque hoy estaré contigo”.  Zaqueo entonces obedece presuroso, feliz de dar la bienvenida en su casa a un personaje tan importante, seguramente sin tener ni idea de lo que esto habría de significar en su vida.
 
Es interesante ver aquí la diferencia entre la actitud de Zaqueo, quien reacciona frente a Jesús con un cambio radical y gozoso en su vida y el joven rico, quien se retiró triste al reconocer que no podía hacer lo que Jesús le demandaba para seguirle.  Paradójicamene, la reacción de Zaqueo desnuda la fricción tan notoria que se evidencia en el evangelio de Lucas entre los que se sentían buenos y aprobados por el pueblo y por Dios (en especial los escribas, fariseos y principales del pueblo) y aquellos que se acercaban a Jesús y que no se sentían o no eran vistos como dignos de acercársele y hablar con él.  Por eso se entiende la reacción del pueblo en el verso 7, donde se les ve murmurando y quejándose porque, según la moral de ellos, no era correcto que Zaqueo recibiera semejante honor o gratificación alguna por parte de Jesús, tal como pasó cuando una mujer considerada pecadora derramó aceite perfumado sobre los pies de Jesús (Lucas 7), o el episodio relatado por Jesús mismo, entre otro publicano y un fariseo y que Lucas registra muy intencionalmente (Lucas 18:9-14).
 
Es luego de esto que aparece el corazón de la historia, el centro de la enseñanza que Lucas quería enfatizar en el encuentro entre Jesucristo y este despreciado recaudador de impuestos.  No queda claro si Zaqueo se pone de pie en respuesta a los cuestionamientos que se le hacen a Jesús o si lo hace al serle revelada la Palabra y alcanzar salvación, pero cualquiera que haya sido la razón, se pone de pie y anuncia que restituirá e indemnizará materialmente a quienes robó y oprimió.  Así, Zaqueo se compromete públicamente delante de Jesús y de todos los demás testigos presentes, a dar la mitad de todos sus bienes a los pobres y devolver cuatro veces lo robado a sus víctimas.
 
¿Qué podemos aprender de Zaqueo y su decisión?  ¿Cómo nos puede aportar su experiencia al desarrollo y la vivencia de una ética profesional bíblica que guíe nuestra manera de pensar y de actuar?  ¿Qué desafíos nos plantea Zaqueo?
 
Lo primero que cabe resaltar es que Zaqueo no actúa bajo ninguna presión de Jesús; él no es llevado por Jesús a tomar la decisión que tomó, sino que por su propia cuenta decide entregar la mitad de sus bienes, a diferencia del joven rico, a quien Jesús sí le pidió que entregara sus riquezas a los pobres y quien al final decide no hacerlo.  Zaqueo, por el contrario, lo hace por iniciativa y voluntad propias y no por mandato de Jesús, lo cual desde ya nos debería señalar que como cristianos, nuestra ética profesional y personal no puede ser vista como una imposición, sino que debe ser una decisión espontánea, fruto de habernos encontrado con Jesús, ya que es imposible que un verdadero encuentro con Cristo nos deje tal como estábamos antes de que se diera.  Un encuentro con Jesús debe causar un cambio inmediato y radical en nuestra forma de pensar y de actuar.
 
Calvino dijo:
 
Miremos que Zaqueo no hace un regalo a Dios para extorsionarlo, como muchos hombres ricos hacen, que entregan lo que han obtenido deshonestamente, pensando así que pueden seguir cometiendo sus fechorías en un futuro y pensando que son absueltos de sus errores pasados.  Pero Zaqueo decide dar la mitad de sus bienes a los pobres, así que no solo está dispuesto a dar por satisfacción personal, sino que demuestra que cambia de ser un lobo, no solo en oveja, sino incluso en pastor.  Y mientras corrige los defectos que antes había cometido, renuncia las prácticas perversas para el futuro, dándonos ejemplo de despojarnos para ayudar a los necesitados y hacer el bien a nuestro prójimo siempre.[1]
 
De esta manera Zaqueo nos plantea por lo menos tres desafíos que nos pueden guiar en el desarrollo de una ética para nuestro desempeño profesional:
Escrito por: Andres G. Rincón
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