La Mujer Adúltera. Juan 8: 1-12

La Mujer Adúltera. Juan 8: 1-12
¿Cómo manejaron Jesús, los Escribas y Fariseos esta situación?

Los Escribas y Fariseos:  Trataron a la mujer de: Esta mujer, Tales mujeres...Sin identidad, como un objeto, una cosa, fue juzgada, pero no tuvo derecho de hablar. Ellos aplicaron la ley que conocian muy bien. Lv 20:10; Dt 22:22-24.

Jesús: El guarda silencio, ellos le insisten para que hable y él apela a ley de la conciencia: "El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella" v.7. Jesús habló, dió la Palabra, guarda silencio y espera.. La Palabra sola trabaja, empieza a transformar, redarguir, renovar y restaurar. Jesus en esta situación guarda silencio.

¿Qué hacemos nosotros cuando enfrentamos una situación similar? Nosotros nos apuramos a dar un veredicto, somos prontos para hablar. ¿Cuándo mi mensaje es acusación o cuándo es la palabra la que confronta y regarguye?

Poco a poco los acusadores van desapareciendo, solo quedan ellos dos, la mujer y Jesús.. Así nos pasa a nosotros cuando pecamos, quedamos enfrentados ante Jesús. Esta mujer esta desnuda frente a Jesús a él no le puede fingir, engañar, ante él no se puede colocar ninguna máscara, esa es nuestra realidad, muchos pecados nuestros no han salido a la luz de nuestra familia o amigos, pero delante de Jesús nos encontramos desnudos, porque él si conoce todo.

Jesús pregunta: ¿Mujer dónde estan los que te acusaban? Los Fariseos y Escribas estaban aplicando la ley correctamente, pero esta ley mata, condena, no hay quien la pueda cumplir, esta ley me lleva a mirar a los demás y no a mi mismo, me lleva a prisión, oscuridad, me hace culpable. Le pregunta: ¿Ninguno te condenó? Ella le dice Señor, lo reconoce como su Señor. Jesús al hablarle no la esta juzgando, la mira con misericordia y gracia, él le habló cuando quedó sola, no la avergonzó mas de lo que estaba. Jesús introdujo un nuevo concepto para juzgar, una ley también, pero la de la conciencia, esta ley nos lleva a amar, a mirar al otro con misericordia, a considerarme a mi mismo, porque en cualquier momento puedo ser yo el juzgado, esta nueva ley trae libertad... le dijo a ella: vete y no peques mas. Esta nueva ley la conecta con la fuente de vida y de luz, la aparta del pecado. El amor cubre multitud de pecados.

¿Cómo te encuentras en este momento? ¿Necesitas ser mirado con misericordia, necesitas la ley de Jesús que te hace conciente de tu pecado, que apela al amor y a la conciencia? Toma un  tiempo para ponerte a cuentas con nuestro amado Jesús, pídele perdón por todos tus pecados y entra al perdón, gracia y misericordia que él extiende hoy para ti. Recuerda que hemos sido escogidos para anunciar las virtudes de aquel nos saco de tinieblas a su luz admirable.

¿Hay alguien a quién debes mirar con ese mismo amor, misericordia y gracia con la cual Dios te ha mirado a ti? Pídele a Dios que derrame de su amor para que tu puedas perdonar, no juzgar y bendecir a la persona con una palabra que lo enfrente ante Jesús y ahi pueda reconocer su pecado y se pueda arrepentir.

Recuerda que somos hijos de luz y que por gracia recibimos, asi que por gracia demos.

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