Señor Auméntanos la Fe

Señor Auméntanos la Fe

Ver para creer. He ahí  una  de las causas  de los grandes  males  que  aqueja  a mucha gente. Si bien necesitamos ser personas   capaces de razonar, de discernir entre lo bueno y lo malo, de ser críticos frente  a  la realidad que  vivimos, tenemos que cuidarnos  de  no caer  en extremos donde llegamos a dudar de todo, de todos y lo más delicado, hasta de la existencia de Dios, de su misericordia, de su amor, de su poder. Entonces,  porqué es importante  tener  fe en el Señor,   conservarla y crecer  en ella?

Es muy fácil estar  bien cuando todo marcha sin problemas, pero que traumático es cuando  llegan las dificultades  y  sacuden  todo nuestro ser. En momentos así, sentimos  que  nos derrumbamos, entramos en túneles  sin salida, nos sentimos solos y abandonados, la desesperación es nuestro compañero permanente  y si nos descuidamos,  la  depresión  se  hace el pan de cada día y la existencia se convierte en una carga  muy difícil de llevar.
¿Cómo podemos enfrentar  tiempos así y salir airosos? En varias ocasiones  el Señor Jesús  le dijo a sus discípulos: ¿Por qué teméis  hombres de poca fe? Marcos 8:26. Estás  palabras también  nos las dice a nosotros en la actualidad.

El Señor  estaba  enfatizando un elemento muy importante  en  nuestras vidas: La fe. Hebreos  11: 1 dice: Es pues, la fe,  la certeza de lo que se espera,  la convicción de lo que no se ve. Cuando tenemos  fe, conservamos nuestros  sueños, luchamos por ellos, por nuestras  vidas, por nuestros seres queridos,  sentimos ganas de vivir,  las energías se renuevan, sea cual sea la situación, la enfrentamos con la convicción que  saldremos adelante.

Naturalmente, estamos hablando de tener Fe en uno que es poderoso, en aquel que, pudiendo haber dejado la cruz  y todo el dolor, el oprobio allí vivido, prefirió hacer la voluntad de su Padre  para darnos  vida eterna, para sanar a los quebrantados  de corazón,  para darle  vista al ciego, para liberar al cautivo. Estamos hablando  de aquel no se quedó en la tumba,  que resucitó a los tres días y está  sentado  a la derecha del Padre. Solo alguien que ama, es capaz de dar su vida por otro que ama  como lo hizo Jesús  por cada uno de nosotros. Cuán fácil se nos olvida  todo esto.

Hebreos  11:33-34  se encarga de recordarnos  a través de personajes como Sansón, Barac, David, Samuél y de los profetas, lo que la fe en Dios  produce: 33… que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon boca de leones. 34 Apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batalla, pusieron en  fuga ejércitos extranjeros.

Necesitamos  tener  la mirada puesta  en el Señor, pues solo así podremos hacer lo que dice efesios 6:16: sobre todo, tomad el  escudo de la fe, con que podais apagar todos los dardos de fuego del maligno.  A nuestra mente llegan muchos pensamientos que quieren  robarnos  la confianza en Dios cuando tenemos tiempos difíciles. La fe, entonces, nos ayuda a ganar la batalla, a tener  paz  y esperanza no importa lo que estemos viviendo.

¿Cómo podemos crecer en fe? Romanos 10:17 nos da  una de esas respuestas: Así que,  la fe es por el oír, y el oír  por la palabra. El estudio constante  de la palabra aumenta nuestra  fe, como también el recordar todo lo que el Señor ha hecho por nosotros a lo largo de nuestras vidas y apoyarnos en  las promesas  que nos  ha dado. El buscar  la compañía de otras personas que tienen fe, también alimenta  la nuestra, pues El sigue siendo el mismo ayer, hoy y siempre y su amor  y misericordia también  lo son y que, Dios convierte  nuestros   malos momentos en  bendición.

Que nuestra oración también  sea  la de los apóstoles cuando le pidieron a Jesús que les aumentara  la fe: Lucas 17:5. Así podremos  enfrentar  mejor  cualquier circunstancia de  la vida y al mismo tiempo le agradaremos  a El: Hebreos 11:6 dice: pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca  a Dios crea que le hay, y que, es galardonador de los que le buscan.

Escrito por: Lucero Perilla

 


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