El Sufrimiento

El Sufrimiento

Fuiste fortaleza al pobre... refugio contra el turbión. Isaías 25:4

¿Por qué sufrimos? ¿Por qué los niños tienen que sufrir? Voy a contarles algo que nunca olvidaré:

Aquel fin de semana tuve que cuidar a Sylvain, un niño con una grave discapacidad. Fue un día difícil. Sylvain respiraba con mucha dificultad. Al atardecer vino una joven enfermera. Para Sylvain ese tratamiento era muy duro... y para ella también. Al salir me dijo: –¿Vale la pena sufrir tanto en la vida? No supe qué contestarle, pero como conocía la hermosa sonrisa de Sylvain, le contesté en voz baja: –Habría que preguntárselo a él. La enfermera prosiguió su camino y yo me quedé pensativo junto a mi joven amigo.

Sylvain nos había dado tanto. Todos los que se ocupaban de él estaban como obligados a amarlo. ¡Era un centro de amor! Cuando estábamos con él teníamos que dejar de lado nuestro egoísmo, así como nuestras preguntas intelectuales. Había que vivir, luchar con energía, a menudo inquietos pero siempre con el calor del amor. ¡Y cantábamos juntos! Entonces él miraba al cielo y daba así testimonio de su esperanza. Frente a una escena así nos inclinábamos ante la soberana voluntad de nuestro Dios.

¿Vale la pena sufrir tanto en la vida? Creo que sí, pues a pesar del sufrimiento y de todo el mal que nos rodea, aprendí a conocer al Dios de amor y de esperanza. En su compasión por mí me permitió recibir “el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento” (Efesios 3:19).

Éxodo 13 - Hechos 10:1-24 - Salmo 28:1-5 - Proverbios 10:24-25


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