Es Falso

Es Falso

Mucha gente piensa que al final Dios permitirá que todos vayan al paraíso. Es verdad que la idea de que un Dios de amor no sería capaz de prohibirnos la entrada en su presencia está muy extendida. Pero la santidad divina no puede cohabitar con el mal cometido por el hombre, y esto es un punto fundamental. Entonces, ¿cómo puede el hombre acercarse a Dios?

La Biblia responde claramente esta pregunta: nuestro Dios Salvador “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4). Quiso darse a conocer e hizo todo para reconciliar al hombre con Él. Para ello era necesario satisfacer a la vez las exigencias de su santidad y las de su amor por sus criaturas. Así, Dios ordena a todos los hombres que se arrepientan, y hace anunciar la buena nueva de salvación “hasta lo último de la tierra” (Hechos 13:47).

Para que el hombre pueda ser salvo, tiene que arrepentirse. Arrepentirse significa cambiar de comportamiento, volverse a Dios, confesarle sus pecados; pero esto no es suficiente. Es necesario aceptar que Jesús fue castigado en nuestro lugar, comprender que era necesaria Su muerte. Él murió en nuestro lugar como nuestro sustituto.

Si confiamos en esa obra perfecta, entonces obtenemos el perdón de Dios y el derecho a ir al paraíso, allí a donde no iremos todos, pero a donde todos podemos ir si abrimos nuestro corazón a Dios mientras aún hay tiempo. ¿Por qué no lo hace ahora?

Lectura: Isaías 19 - 2 Tesalonicenses 1 - Salmo 42:1-6 - Proverbios 13:11

Tomado de la Buena Semilla


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