Mujer Virtuosa, ¿Quién la hallará?

Mujer Virtuosa, ¿Quién la hallará?

Mujer Virtuosa, ¿Quién la hallará?

¿Quién será mi esposa? ¿Quién será mi marido? Jóvenes creyentes, a menudo esta pregunta es difícil, pero me gustaría animarlos contándoles tres hechos que guardo en mi memoria:

–Un día, uno de mis sobrinos me preguntó de repente: –¿Cómo hiciste para encontrar a tu esposa? Yo estaba desprevenido y le respondí: –Se la pedí al Señor y él me la dio. Y hubiese podido añadir: –y me dio a ella. Muchos creyentes podrían dar la misma respuesta. Querido joven, pregunte primero a Dios si es el momento de pensar en el matrimonio, y pídale que le dirija hacia el cónyuge que él mismo conducirá hacia usted.

–El segundo es un consejo de mi padre: «Cuando hayas pedido al Señor su dirección, él formará tus propios sentimientos para mostrarte el camino». Para ello es necesario no enamorarse de alguien que no es creyente. Es preciso guardar puros los sentimientos y pedir al Señor esclarecer los motivos. El matrimonio cristiano tiene que ser “en el Señor”, y es hermoso que los esposos tengan una misma madurez espiritual. Sin prisa y con serenidad, cada uno debe estar seguro de que el Señor aprueba esa unión.

–Por último: Cuando estaba pensando en casarme, un amigo abrió mi Biblia y me leyó: “Yo quisiera que estuvieseis sin inquietudes” (1 Corintios 7:32, V. M.). El Señor desea que estemos tranquilos, que dejemos todo en sus manos, pues él cuida de nosotros.

Lectura: Isaías 29 - 1 Pedro 4 - Salmo 45:10-17 - Proverbios 14:1-2

Tomado de la Buena Semilla


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