Bendición o Maldición

Bendición o Maldición Estuve en una reunión donde unos jóvenes tomaron la decisión de obedecer la palabra de Dios y cumplirla en sus vidas, es un reto para ellos ya que la sociedad, quizás miembros de sus familias o amigos los puedan motivar a hacer todo lo contrario de lo que ellos han decidido, lo importante es que ellos están bajo las alas protectoras de Dios y él los ayudará en los momentos de prueba.

Esta ceremonia me hizo pensar en la palabra de Deuteronomio 11: 26-28, Dios coloca delante de nosotros la bendición o la maldición, nosotros en nuestro libre albedrio decidimos cuál camino tomar. En esta reunión estos jóvenes se decidieron por la bendición y lo más impactante es que ellos han tomado este camino y han decidido por obedecer y recibir bendición no solo para ellos sino también para sus generaciones que aún no conocen.

Recordé que hace quince años yo también decidí tomar el camino de la bendición y cómo he visto la misericordia, el amor de Dios en estos años, a pesar de que en momentos me he inclinado mas a mi voluntad que a la de Dios, en otros tantos he caído, aún así Dios ha estado ahí para extender su mano y levantarme. Tomé una decisión y quizás en el momento que lo hice no tenía la conciencia que ese solo paso iba a afectar a mis generaciones. Hoy puedo ver con alegría y gratitud a Dios, como mis hijos y mis hermosas nietas viven en hogares donde hay temor de Dios, donde existe el amor, el respeto, donde hay cuidado y bendición.

Muchas de nosotras quizás vivimos consecuencias de las malas decisiones de nuestros padres, de malas decisiones que nosotras mismas hemos tomado, pero en el momento que aceptamos a Dios como nuestro Salvador podemos dar fe que tomar el camino de la bendición trae grandes recompensas no solo para nuestra vida eterna sino acá en la tierra de los vivientes.

Si aún tú mujer adolescente, joven, adulta no has tomado la decisión de escoger la bendición estas a tiempo, Dios renueva su misericordia cada mañana y en este momento te muestra dos caminos: La bendición si oyes sus mandamientos y los cumples o la maldición si no los oyes para cumplirlos. Es tu decisión y recuerda no sólo te va a afectar a ti, también afectará a tus generaciones. Seamos mujeres que tomamos decisiones para bendecir.

¿Qué te impide tomar el camino de la bendición? Derrama tu corazón delante de Dios, él tiene cuidado de ti y promete que irá delante de ti enderezando todo camino torcido.

Escrito por: Claudia Botero
 
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