Le Respondió el Enfermo

Le Respondió el Enfermo

Nadie: Esta expresión se halla en los tres versículos del encabezamiento. El primero es pronunciado por un minusválido quien, en medio de una multitud y durante treinta y ocho años, no había hallado a nadie que le ayudara.

El segundo habla de un joven sumergido en graves problemas en medio de la indiferencia general. Hoy en día muchos se sienten aislados, incomprendidos y abandonados. Amigo lector, ¿está usted enfermo, solo, sin trabajo, sin familia, sin techo, desesperado, sin nadie que le dé la mano? ¿Dónde hallar a alguien que lo comprenda y lo ame? Cada uno tiene sus propios problemas y no está dispuesto a cargarse con los de los demás. Las estructuras sociales tienen sus límites. Además las más grandes angustias permanecen ocultas.

Pero hay alguien que manifiesta interés, compasión y amor. Es Jesucristo. Se presenta como aquel que conoce personalmente a cada uno, como aquel que por amor dio todo por los demás. No hay amor más grande que el suyo, lo probó al dar su vida para la salvación de la humanidad, al morir en la cruz por todo el que confía en él. Jesucristo lo ama y lo busca para salvarlo. “En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

Háblele de sus angustias, de su congoja, de sus preocupaciones. Él nunca es indiferente, todo lo que le concierne le interesa.

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Lectura: Números 36 - Lucas 10:21-42 - Salmo 89:1-6 - Proverbios 20:8-9

Tomado de la Buena Semilla


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