La Revelación de Dios

La Revelación de Dios

¿Quién de nosotros no ha quedado fascinado ante el descubrimiento del universo que lo rodea? Algunos recorren la tierra escrutándola, midiendo los océanos, siguiendo el camino de los astros en el espacio... Otros examinan la partícula de polvo y descubren un nuevo universo. Buscan en las plantas, en los animales y en ellos mismos el misterioso secreto de la vida. A medida que sus esfuerzos traspasan los límites del campo explorado, se asombran por los nuevos horizontes que empiezan a entrever.

Si tratamos de explorar el mundo donde vivimos, a pesar de los extraordinarios resultados obtenidos hasta ahora, desconocemos el enigma de nuestra propia existencia. ¿Podemos descubrir sus secretos?

¡Necesitamos la ayuda de Dios! El hombre solo puede tener la mirada de una criatura sobre el mundo creado. Las intenciones y la manera como su Creador actúa se le escapan, así como los orígenes del universo. Pero en el ámbito moral, ¡hay una falla profunda en nuestros corazones y en nuestras conciencias! Muchos suspiran por una tranquilidad que no encuentran en ningún lado.

Dios habló y reveló precisamente aquello que es inaccesible al hombre. Toda la verdad que es útil conocer se halla en la Biblia. Si la lee con fe, el creyente encuentra en ella la respuesta a las preguntas que aterrorizan la mente humana, esas preguntas que conciernen a la vida, la muerte, el pecado, el juicio, la salvación, el más allá, y a Dios mismo.

LECTURA: Jeremías 33 - 1 Corintios 9 - Salmo 102:23-28 - Proverbios 22:15

LA BUENA SEMILLA.


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