¿A dónde vamos?

¿A dónde vamos?

¡El tiempo se lo lleva todo! Las flores, los animales, los hombres, todos nacen, viven cierto tiempo y luego desaparecen sin excepción a esta regla. Pero, ¿a dónde van los hombres?, ¿al fondo de las tinieblas? Esta es una pregunta angustiosa que cada uno se hace: “Perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?” (Job 14:10).

 

 

 

 


¡Dios no deja sin respuesta una pregunta tan importante como esta! La Biblia nos muestra sin ambigüedades las dos posibilidades que existen. Nos dice claramente que los que viven sin Dios y rehúsan creer lo que él dice, van efectiva y directamente hacia una terrible eternidad, simbolizada varias veces por la expresión: “las tinieblas de afuera” (Mateo 8:12; 22:13; 25:30). Todos los que no hayan creído al amor de Dios y aceptado su perdón mediante la fe en Jesucristo, serán condenados a una noche de tormentos sin fin, lejos de su presencia.
Sin embargo la Biblia también nos dice que Dios es un Dios Salvador. No desea la muerte del pecador, al contrario, quiere que este deje su mal camino y que viva (Ezequiel 18:23). La vida eterna que propone a todos es el paraíso celestial, un lugar de felicidad donde incluso la noción de noche habrá desaparecido (Apocalipsis 21:25).
Crea en el Señor Jesús y podrá decir, como Job, que “Dios redimirá su alma para que no pase al sepulcro, y su vida se verá en luz” (Job 33:28).
LECTURA: Deuteronomio 12 - Juan 7:32-53 - Salmo 118:15-20 - Proverbios 25:18-19

LA BUENA SEMILLA.


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