Decir todo a Dios...

Decir todo a Dios...

Los salmos ocupan un lugar importante en la Biblia. Estos poemas y cánticos evocan todas las facetas de la vida del creyente: el gozo de ser perdonado, la felicidad que siente al meditar en la Palabra de Dios, la alabanza a Dios, el agradecimiento por su ayuda en las pruebas... Algunos salmos también expresan el sufrimiento, la turbación del que está agobiado por las pruebas, la enfermedad, las heridas del alma...

En el Salmo 88, el autor clama al Dios de su salvación. Se siente como en la cárcel (v. 8), separado de sus amigo (v. 18), cercano a la muerte (v. 3). Además sufre porque se siente agobiado por las olas de la desesperación (v. 7), como si Dios lo hubiese rechazado (v. 14).
Amigos cristianos, este salmo no es un modelo de oración para nosotros. Sin embargo, en algunas situaciones, meditar en él, e incluso usar ciertas expresiones en nuestras oraciones, nos ayuda a exponer nuestra tristeza, nuestra confianza, nuestras necesidades y nuestro agradecimiento, con una actitud sincera y humilde. La fe es una conexión con la realidad de nuestra vida, en los momentos felices como en los sombríos. Podemos decir todo a Jesús: nuestras preguntas, nuestro dolor y todo lo que carga nuestro corazón. Podemos exponer en oración todos los aspectos dolorosos de la vida.

Dios es el fundamento de nuestra existencia, así como la referencia constante y el mayor objetivo. ¡Está presente y atento a todo lo que atravesamos! ¡Él quiere darnos una salida y devolvernos la esperanza!

Deuteronomio 14 - Juan 8:31-59 - Salmo 119:1-8 - Proverbios 25:23-24


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