Escuchemos a nuestro Amado y Levantemonos

Escuchemos a nuestro Amado y Levantemonos
Cantares 2: 10-16a

10 Mi amado habló y me dijo: Levántate, oh amada mía, hermosa mía, y ven.
11 Porque he aquí ha pasado el invierno,la lluvia ha cesado y se ha ido;
12 han aparecido las flores en la tierra,el tiempo de la canción ha venido, y en nuestro país se oye el arrullo de la tórtola.
13 La higuera ha dado sus verdes higos, y las vides en cierne han esparcido su fragancia. Levántate, oh amada mía, hermosa mía, y ven.
14 Paloma mía, que anidas en las grietas de la peña,en lo escondido de escarpados parajes, muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz, porque dulce es tu voz y hermoso tu aspecto.
15 Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas que echan a perder las viñas, pues nuestras viñas están en flor.
16 Mi amado es mío, y yo suya...

En el transcurso de nuestras vidas oimos muchas voces que nos pueden traer alegria y bendición o tristeza y maldición en este texto vemos a nuestro amado Dios hablándonos, nuestro Dios es cercano y quiere recordarnos que sus atributos como su fidelidad, amor, misericordia, bondad, nos dan la seguridad de que esta es la mejor voz que podemos escuchar en nuestras vidas. Nos llama amadas mias, amigas mias, nos trata en intimidad, con ternura, paciencia y amor.

1. Nos invita a levantarnos y mirar que:

a. El invierno se ha ido, las flores han llegado.
El empieza pidiendonos que nos levantemos para dejar nuestro pasado, que dejemos ese estado de postración, ya es pasado y debemos soltarlo. ¿Estoy todavia aferrada a mis recuerdos, a mi dolor, me sigo sintiendo abandonada, despreciada, sigo en el mismo desierto, no soy capas de perdonar, las raices de amargura siguen cubriendo mi corazón?.... Esta dulce voz hoy nos invita a ver que las flores pueden llegar de nuevo a nuestras vidas, que el invierno puede pasar si solo nos entregamos a sus brazos, decidimos soltar aquello a lo cual nos hemos aferrado y dejamos que él pudra ese yugo de esclavitud, es nuestra decisión seguir atadas o vivir la libertad con que él nos ha hecho libres.

b. Las higueras han echado su fruto y Las vides en cierne dieron su olor. Es hora de que demos frutos dignos de arrepentimiento, frutos que nos bendigan a nosotras y bendigan a las personas que estan a nuestro lado. Para dar estos frutos no importa nuestra condición, casadas, solteras, viudas, en escaces, en abundancia, en dolor, en salud, ese fruto lo podemos dar porque Dios nos da contentamiento para vivir de la mejor forma la situación que en el momento estemos viviendo, nuestro fruto no depende de las circunstancias, depende de cuán afianzadas estemos en Dios porque él es nuestro todo, nuestro sustento, nuestra paz, nuestro gozo.
¿Qué  fragancia estamos dando nosotros? Será que a la gente le agrada compartir con nosotras, somos amables, somos mansas, el fruto del Espíritu Santo se refleja en lo que decimos, en lo que actuamos, en lo que vivimos, o en vez de olor fragante hemos tenido queja, lamento, suplica, amargura. ¿Somos olor fragante primero para Dios y después para los demás?

2. Nos invita a levantarnos y nos pide que:

a. Tengamos una relación más estrecha con él. El quiere ver nuestros rostros, escuchar nuestras voces. Dios anhela que nosotras le demos el primer lugar, lo invitemos a nuestra cotidianidad, lo hagamos parte de todo en nuestras vidas. El quiere que nos abandonemos a su voluntad, que dejemos de estar atadas a cosas, personas y que nos unamos a él en yugo, porque sus pensamientos no son nuestros pensamientos y nuestros caminos no son sus caminos, Nos dice palomas…. Las palomas hacen nido en los escarpados parajes y se resisten a salir cuando están asustadas. El quiere que salgamos de nuestra condición interior, somos de él, quiere que salgamos de los pensamientos que no nos edifican, de nuestros temores, de nuestros complejos, de nuestros yugos, de nuestros escondites. El pasado ya es eso, pasado, pero si  interiormente no cambiamos, no creemos, no nos levantamos, no nos renovamos no podremos disfrutar las bendiciones que ya Dios nos ha dado, ni tendremos la paz, ni el gozo, ni el contentamiento para esperar la bendición que ya nos tiene Dios, incluso muchas de nosotras ya estamos acostumbradas a estar postradas, ya es normal la queja, la enfermedad para llamar la atención, es normal la cara de tristeza… etc. La voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta. Dios quiere bendecirnos pero necesita vernos cambiadas, gozosas, él es el verdadero amor nuestro, que nunca nos dejará solas, nunca nos abandonará, siempre nos amará. ¿Qué decisión tomamos para seguir nuestras vidas? Amargadas, escondidas, frustradas, enfermas por no haber recibido lo que esperábamos…. O gozosas en paz en contentamiento a pesar de… No olvidemos Dios siempre tiene bendición para nosotras.

b. A Cazar las pequeñas zorras que echan a perder las viñas.  Las pequeñas zorras son pequeños pecados o actitudes sutiles que destruyen el Fruto del Espíritu Santo. En últimas Dios nos ama, nos quiere restaurar, desea cumplir los anhelos de nuestro corazón pero espera que nosotras nos levantemos de nuestras postraciones, de nuestro pasado, de nuestros dolores, que entremos a tener una relación íntima con él y que seamos capaces de detectar esas pequeñas actitudes o pecados que habitan en nosotras y no nos dejan vivir la plena vida que él tiene para nosotras.

¿Cuáles voces has escuchado por estos años? La voz del Amado o las voces que te quieren acabar....

Quizás te han gobernado por mucho tiempo pero ¿Qué pequeñas actitudes o pequeños pecados debes sacar de tu vida?

Hoy es tiempo de escuchar la verdadera voz, dejarnos guiar por ella y vivir la vida que como amadas debemos tener....

Nuestro amado está esperando por nosotras....


Escrito por: Claudia C. Botero






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