El Poder de las Palabras

El Poder de las Palabras
La palabra de Dios concebida en su corazón, que después pronuncia su lengua, y que sale de su propia boca, se convierte en una fuerza espiritual que hace actuar el poder de Dios que hay dentro de usted.

Quienes dicen pueden y quienes dicen que no pueden están en lo cierto. Las palabras que usted habla o lo liberan o lo esclavizan. Hay muchos cristianos que han sido atados por sus propias palabras, por las palabras de sus propias bocas han caído en una situación donde no pueden recibir a Dios. Todos nosotros hemos incurrido en lo mismo en algún momento de nuestra vida. Hemos usado nuestra lengua para pronunciar aquellas palabras que nos han derrotado. Incluso hemos orado en forma opuesta, hemos orado el problema y este ha aumentado.

Así son las palabras que salen de su boca. Lo sacarán hacia delante en la vida, si las controla y las lleva a la obediencia de la ley espiritual, la cual es la palabra de Dios. Las palabras ociosas funcionan contra usted. El mundo espiritual es controlado por la palabra de Dios.

Aún las palabras de nuestras oraciones deben escogerse cuidadosamente y hablarse con exactitud. A menudo hemos orado: “Señor, he orado y no pasa nada. El diablo me ha derrotado”. La derrota no es lo que usted pide, así que no la incluya en su oración, ni la diga. La escogencia equivocada de palabras puede incluso hacer que sus oraciones funcionen contra usted por ejemplo: “Señor, tengo este problema, y está empeorando”.

Comparemos esta oración con la palabra de Dios: 1. Se ora el problema, y no la respuesta. La palabra de Dios dice que ore por las cosas que necesita. Lo necesario es la respuesta. 2. Se expresa fe en el enemigo. Lo que es peor, se consideran las palabras del diablo; que la oración no va a servir, y que las cosas van a empeorar. Si usted anda por vista y no por fe, niega la palabra de Dios. Hablar y orar en forma contraria a la palabra de Dios será tan desastroso como violar la ley de la electricidad. Comience ya a ser consciente de las palabras. Las palabras son como semillas que producen según su especie. Aprenda a orar de acuerdo con la palabra de Dios.

La oración es su derecho para decir palabras llenas de fe que traigan a Dios hasta su necesidad. Es la palabra que mora en usted lo que hace que la fe esté presente en sus palabras.

La fe hace que la oración sirva. La oración no sirve sin fe. La oración es uno de los medios para darle curso a la fe, de modo que, si cuando oramos nos situamos junto a la palabra de Dios y damos salida a nuestra fe, veremos surgir el poder de Dios en nuestras vidas. La palabra de Dios es hoy tan poderosa como lo fue el día cuando el la habló. La palabra de Dios no ha perdido nada de su poder. Usted puede hablar la palabra de Dios, en su nombre, y ellas le servirán. Pero debe formarlas en su espíritu. Deben llegar a ser parte suya. Deben permanecer en usted continuamente.

¿Qué dice Génesis 1? Leamos Hebreos 11:3. El mundo no fue hecho de cosas visibles. Con el ojo físico usted no puede ver las palabras habladas ni tampoco la fe. El universo todavía está obedeciendo su mandato, las palabras que Dios habló. Tenemos la palabra de Dios que dice en Lucas 1:37: “por que nada hay imposible para Dios”. También puede traducir así: No será imposible para Dios cumplir su Palabra. Controle las  palabras que salen de su boca y llévelas a la obediencia de la palabra de Dios, la cual es la ley espiritual de Dios.

El hombre fue creado a imagen de Dios, y a su semejanza. Salió poder creador de la boca divina cuando usted fue creado a imagen de Dios. Después, de acuerdo con las escrituras y con lo que Jesús dijo, el mismo poder creador habita en usted. Agarre la palabra, levántese, y entre en la presencia de Dios. El enemigo sabe que hay poder en sus palabras. Es por eso que trata tan desesperadamente de hacerlo confesar duda, temor e incredulidad.

La palabra le dice como desarrollar su fe. La fe es por el oír y el oír la palabra de Dios” Romanos 10:17. El griego literal dice: “la fe viene al recibir información; la información de Dios” Escuchar lo que Dios dice edificará la fe dentro de usted, porque él puede cumplir todo lo que promete.

Marcos 11:23 Hace referencia a “lo que diga le será hecho” Suelte el problema y agárrese de su confesión. Deje de orar el problema y comience a decir la respuesta. Cuando usted ora y dice: “Señor, la montaña está creciendo, las cosas no mejoran. He orado y de nada ha servido”, se está manteniendo firme en el problema. Así no consigue la respuesta, no lo logra. Está siendo parte del problema. La respuesta es la confesión. La respuesta es creer y confesar lo que la palabra dice que el problema será quitado, la montaña se echará al mar.

Debemos afirmar continuamente y confesar: “gracias Dios aunque parece que la montaña crece, en el nombre de Jesús, la veo quitarse con los ojos de la fe. Con los ojos de la fe la veo quitarse. Hay poder creador dentro de usted. Aprenda a usarlo sabiamente. No niegue el existencia de la montaña. Niego a la montaña el derecho de obstruir mi camino. No la veo existir en mi camino. La veo como la palabra dice. Quitada. Debemos andar por fe no por vista.

No sucederá de la noche a la mañana. No bastará decirlo una o dos veces. Va a suceder porque usted continuamente afirme lo que la palabra de Dios dice, hasta que la palabra llegue a su espíritu y haga parte de usted.

La palabra de Dios implantada en su espíritu lo librará de las circunstancias malas de la vida. Si usted tiene la palabra necesaria, implántela en su espíritu. Ella lo librará. Si continuamente la cree y la afirma. No importa cuán grande la montaña parezca, usted no debe moverse por lo que ve. Debe estar motivado por lo que cree, y la palabra de Dios es la autoridad final.


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