Dia 5 - Dame, Hijo Mio, Tu Corazon

Dia 5 - Dame, Hijo Mio, Tu Corazon
Lunes, febrero 18 del 2013

Ya ha pasado una semana de la Cuaresma. Hemos llegado al Día 5. ¿Cómo vamos? ¿Qué hemos aprendido y cambiado en nuestras vidas?

San Augustin de Hipona, un Obispo y Padre de la Iglesia Latina que vivió entre 354 y 430 d.C., escribió: “O Señor, nuestro Señor, Tu nos has creado para Ti mismo, y nuestros corazones estarán inquietos e insatisfechos hasta que descansen en Ti.” Cada corazón fue creado con un vacío espiritual que solo Dios mismo, el Creador, puede llenar. Andaremos errantes e insaciables si pensamos que algo o alguien en la creación nos podrán completar – solo Dios mismo, quien nos creó para El, es nuestra plenitud y nuestro descanso.

Proverbios 23:26a dice: “Dame, hijo mío, tu corazón …” No son tanto mis oraciones, mis ayunos, mis auto-negaciones que Dios quiere – El quiere que yo Le entregue mi corazón: es decir, mi intelecto, mis emociones, mi voluntad y mi consciencia – no tanto todo lo que hago, ¡sino todo lo que soy!

Ezequiel 36:25-27 dice: “Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiare. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitare de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y hare que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.”

Ahhh … agua limpia para mi corazón: sin agua mi corazón no puede vivir – el agua me limpia, el agua me purifica, el agua llena mi sed, el agua me refresca – agua limpia es lo que mi pobre corazón necesita cuando ha estado en la suciedad de pecado y flaqueza, cuando ha estado en un desierto. Mejor aun – necesito un corazón nuevo, de carne, para reemplazar el corazón viejo de piedra que tengo; y un espíritu nuevo, el mismo Espíritu Santo dentro de mí, para poder andar en obediencia y fidelidad a Dios. ¡Y ese corazón nuevo, ese espíritu nuevo Dios promete darme!

Pero, ¿dónde? Oseas 2:14 dice: “Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón.” El desierto no siempre significa un tiempo de aridez y sequedad espiritual por un pecado o por la desobediencia. A veces Dios mismo nos atrae primero a Él, y después nos lleva junto con El al desierto – no para castigarnos; sino para hablarnos al corazón, allí lejos de toda distracción del mundo; y quizás para probarnos y para saber lo que hay en nuestro corazón (así como lo hizo con su pueblo Israel cuando anduvo en el desierto por 40 años – Deuteronomio 8:2; y así como lo hizo con Jesús cuando el mismo Espíritu lo llevó  al desierto por 40 días para ser tentado por el diablo – Mateo 4:1)

Proverbios 4:23 nos exhorta a que guardemos el corazón sobre toda cosa guardada, porque de él mana la vida.

Y el Salmo 24:3,4ª y 5 pregunta y responde: “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón … El recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salvación.”

Que Dios nos ayude en estos días de la Cuaresma, y en todos los días que siguen, a reflexionar mucho en nuestro corazón:

-    ¿estamos buscando plenitud y descanso para nuestro corazón solo en Dios?
-    ¿estamos dando nuestro corazón a Dios con todo lo que somos?
-    ¿estamos preparándonos para el corazón y el espíritu nuevos, de carne que El nos quiere dar?
-    ¿estamos dispuestos a ir al desierto con Él para que allí El nos hable al corazón?
-    ¿estamos comprometidos a guardar y a mantener limpio y puro nuestro corazón?

Amados: estoy junto con Uds. en el desierto, esperando que el Dios de amor nos hable al corazón …

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