Dia 6 - Mi Corazon, Terreno Esteril o Fertil

Dia 6 - Mi Corazon, Terreno Esteril o Fertil
Martes, febrero 19 del 2013

Hoy es el Día 6 de la Cuaresma. Ayer, el Día 5, hablamos del corazón. Sigamos hoy con esa misma temática …

Les invito a que lean Mateo 13:1-9 y 18-23. Y si quieren, complementen su comprensión leyendo Marcos 4:1-9 y 13-20, y Lucas 8:4-8 y 11-15. Es una parábola de Jesús, la que El mismo llamó “la parábola del sembrador”.

-    el Sembrador que salió a sembrar es Dios

-    la semilla que sembró es Su Palabra, o la Palabra del reino

-    la semilla cayó en cuatro terrenos distintos:

1)    parte de la semilla cayó junto al camino, es decir encima del camino duro y empolvado donde caminaba la gente; y no en tierra labrada, fértil y lista para la semilla; y vinieron las aves del cielo y la comieron – la Palabra de Dios a veces llega a un corazón que la oye, pero por su dureza y aridez espirituales, no la entiende; y viene en seguida el malo, el diablo, Satanás, para arrebatar y quitar lo que fue sembrado allí, para que no crea y se salve la persona
 
2)    otra parte de la semilla cayó en pedregales, donde no había mucha profundidad de tierra; la semilla brotó pronto, pero cuando salió el sol, se secó y se quemó porque no tenía raíz – la Palabra de Dios a veces llega a un corazón que la oye, y al momento la recibe con gozo; pero por su poca raíz y corta duración en el creer, la persona tropieza y se aparta cuando llegan las pruebas y las aflicciones o las persecuciones por causa de esa Palabra

3)    otra parte de la semilla cayó entre espinos; los espinos que nacieron juntamente con ella crecieron, la ahogaron, y la semilla no dio fruto – la Palabra de Dios a veces llega a un corazón que la oye; pero el afán de este mundo, el engaño de las riquezas, y los placeres de la vida que allí crecen junto con la Palabra la ahogan, y no la dejan llevar fruto

4)    solo una cuarta parte de la semilla cayó en buena tierra, tierra labrada y fértil y lista para ella; esta semilla brotó y creció y produjo buen fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno – la Palabra de Dios a veces llega a un corazón bueno y recto que la oye, la entiende, la recibe y la retiene; estás personas dan mucho fruto, y fruto que permanece

¿Cómo está tu corazón? ¿Está duro y seco, y lleno de polvo? ¿Está lleno de piedras que no aguantan las tribulaciones? ¿Está lleno de los espinos del afán, de las riquezas y de los placeres de la vida? ¿O es un corazón bueno y recto, sensible y receptivo a la voz de Dios? Anoten que los cuatro corazones oyeron la Palabra de Dios: el problema nunca es oírla – el problema es lo que hacemos después de oírla – si la entendemos, si la recibimos, si la retenemos, y si luego producimos el fruto abundante de la obediencia, venga lo que venga.

¿Cuán profundas son las raíces de la Palabra de Dios en tu corazón?

¿Cómo estás protegiendo tu corazón contra las aves que quieren arrebatar y comer la Palabra de Dios en tu vida, contra el sol que la quiere secar y quemar, contra los espinos que la quieren ahogar?

Si Dios me pide guardar mi corazón sobre toda cosa guardada, tengo que examinarlo, limpiarlo y prepararlo para que pueda recibir y obedecer la Palabra de Dios.

Y cuando lo hago, Él me promete: “Tú visitas la tierra y la riegas en abundancia, en gran manera la enriqueces. El río de Dios rebosa de agua; Tú les preparas su grano, porque así preparas la tierra.” (Salmo 65:9)

Amados: que el Sembrador encuentre en cada uno de nosotros un corazón sensible y receptivo a las semillas que quiere sembrar y regar en nuestras vidas durante esta Cuaresma.

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